Por Luisa Norbis
12.01.2026
Alexander Lotersztain (Buenos Aires, 1977) es uno de esos diseñadores que entienden el mundo como un territorio en expansión. A los 19 años dejó Argentina para estudiar Diseño Industrial en Australia, impulsado por el deseo de ampliar sus fronteras. Vivió y trabajó en Japón y España, experiencias que ampliaron su mirada, pero hoy tiene su base en Brisbane, Australia, desde donde dirige su estudio homónimo y Derlot, la firma de mobiliario y diseño contemporáneo con la que consolidó una trayectoria de proyección internacional.

Canadian Academy, Kobe, Japón. Diseño como coreografía social: geometrías orgánicas y modularidad inteligente para espacios dinámicos y profundamente humano. Gentileza Estudios ALS.
Su obra, que combina precisión industrial, intuición latinoamericana y una sensibilidad que él mismo define como “audacia sutil”, alcanza uno de sus puntos más altos en el diseño de experiencias para aeropuertos, un territorio donde confluyen las dinámicas más complejas del tránsito contemporáneo. Allí se manifiesta con claridad una evolución coherente y visionaria: sistemas modulares que nacieron en entornos de oficina, se expandieron hacia espacios educativos y alcanzaron su madurez en proyectos como el Aeropuerto de Adelaide, en Australia, y la terminal de American Airlines en el aeropuerto de Dallas–Fort Worth, en Estados Unidos.

El aeropuerto como ciudad en tránsito: formas que contienen la vida entre un destino y otro. Izquierda: Aeropuertos de San Diego (USA), gentileza Estudio ALS Derecha: Adelaide (Australia) Foto: Florian Groehn.
En esos escenarios, sus diseños responden a nuevas formas de habitar, esperar y circular, acompañando no sólo la transformación de las tipologías arquitectónicas, sino también la de las conductas humanas que las atraviesan. En un contexto donde trabajar, aprender, descansar o viajar ya no sucede en espacios estancos, Lotersztain piensa el mobiliario como un organismo vivo: adaptable, reconfigurable y profundamente conectado a la experiencia del usuario.
Con proyectos desarrollados en Australia, Europa, Estados Unidos y Asia y piezas incorporadas en colecciones como la del Centre Pompidou, encarna una mirada global capaz de leer el presente y proyectar infraestructuras sensibles para el futuro. El arco de trabajo de su estudio es amplio y profundamente transversal.
Derlot articula diseño industrial, mobiliario, interiorismo, dirección de arte, identidad de marca y desarrollo de productos para espacios públicos de gran escala. Esa diversidad no responde a una lógica de dispersión, sino a una visión integral: comprender las necesidades contemporáneas desde múltiples ángulos y traducirlas en sistemas coherentes, dónde función, experiencia y lenguaje visual se enlazan con naturalidad. Esa flexibilidad conceptual le permite moverse con la misma solvencia entre piezas de mobiliario y proyectos urbanos complejos, integrando tecnología, estética y uso en una única narrativa de diseño.

By Artisans. Diseño de interiores y producto.Cuando el proceso es parte de la experiencia: la destilería se vuelve escenario y el producto, relato. Fotos: Florian Groehn.
Otro de los pilares de su trabajo es la relación entre materialidad y tecnología, motores silenciosos del diseño contemporáneo. Para Lotersztain, la innovación no se manifiesta como un gesto espectacular, sino como una herramienta precisa que mejora la experiencia, optimiza el uso y expande las posibilidades estéticas.
En ese marco, el textil emerge como un ejemplo elocuente. Los avances en fibras técnicas, tratamientos antimanchas y superficies de alta resistencia hicieron posible lo que antes parecía impensado: introducir colores claros en espacios de alto tránsito sin resignar durabilidad. Gracias a estos desarrollos, aeropuertos, universidades y entornos corporativos pueden hoy adoptar paletas más luminosas, serenas y sofisticadas, incluso bajo condiciones de uso intensivo.

Flinders University, Adelaide, Australia. Paleta clara y textiles técnicos para nuevos modos de aprender. Gentileza Estudios ALS.
Pero la tecnología en su obra va más allá del universo textil. Se manifiesta en el uso de materiales compuestos, en métodos de ensamblaje cada vez más precisos, en sistemas pensados para crecer, adaptarse o reconfigurarse, y en una ingeniería del detalle que acompaña nuevas formas de habitar. Para Lotersztain, innovar implica anticipar cómo un objeto puede ajustarse a los ritmos del presente y responder a funciones en permanente transformación.

Longueville Hotel, Sydney, Australia. Mobiliario que equilibra estética y funcionalidad en espacios de hospitalidad contemporánea. Gentileza Paul Kelly Design.
Esa mirada se complementa con una lógica de producción distribuida, flexible y estratégica. Derlot trabaja con distintos centros manufactureros alrededor del mundo, seleccionados según la tipología del proyecto, la escala, las exigencias técnicas y la cercanía al contexto de uso. No se trata de producir siempre en un mismo lugar, sino de activar una red global capaz de fabricar lo más cerca posible del destino final, reduciendo traslados, optimizando recursos y respondiendo con agilidad a cada mercado.
Este enfoque, además de eficiente, plantea una forma concreta de sustentabilidad: menos transporte, menor huella de carbono, materiales adecuados a cada región y procesos más trazables. Una sostenibilidad entendida como práctica y decisión de diseño, más que como declaración.

+81 Interiores, Brisbane, Australia. Diseño de interiores, gráfico y de mobiliario que, con un tono oriental contemporáneo, propone una atmósfera construida a partir del color, la luz y la materialidad. Fotos: Florian Groehn
En consonancia con esta búsqueda de coherencia productiva, Lotersztain decidió dejar de fabricar en China, a partir de experiencias en las que los procesos y estándares no dialogaban con la filosofía de Derlot. Su postura es clara: calidad, trazabilidad y responsabilidad son dimensiones inseparables del diseño, tan centrales como la estética.

HappyCo, Adelaide, Australia. Mobiliario que combina funcionalidad y una paleta amable para entornos laborales en evolución. Fotos: Brad Griffin.
Su paso reciente por Buenos Aires fue breve, pero suficiente para dejar una huella. Una tarde, en el lobby del nuevo edificio Mirabilia 851, ofreció una charla distendida ante un grupo de arquitectos, diseñadores y profesionales de la ciudad. No fue una conferencia formal, sino una conversación abierta y cercana, casi íntima, sostenida por un tono amable y accesible.
Frente a él, acompañando la escena, estaba una de las piezas que diseñó especialmente para el edificio. Su presencia silenciosa parecía condensar todo lo que se había dicho: modularidad, tecnología, nuevas tipologías y esa forma de diseñar para un mundo en permanente movimiento.

Mirabilia 851, Buenos Aires, Argentina. Única huella material del diseñador en la ciudad, nacida de un encuentro digital entre los arquitectos del proyecto y su estudio. Mobiliario escultórico, testigo y contexto ideal para esa conversación durante su visita que inspiró tanto y recuerda que el diseño también es encuentro. Gentileza Derlot Group.
A medida que avanzaba la charla, los presentes se sumaron con preguntas, comentarios y reflexiones. Se generó un clima de proximidad: el de una comunidad creativa que se reconoce en el otro, se inspira, se entiende y se respeta. Muchos lo escuchaban por primera vez, pero la sensación era la de estar frente a alguien cercano, transparente y profundamente conectado con su oficio.
De ese encuentro quedó resonando una idea compartida: la enorme cantidad de talento argentino que hoy deja huella en el mundo y la necesidad —cada vez más urgente— de seguir expandiendo fronteras.
Foto de portada, gentileza Estudio ALS
