Design frontiers

“Diseñar es restaurar relaciones entre las personas, los materiales y el entorno vivo

Expandir la dimensión del diseño regenerativo es la búsqueda de la diseñadora Simone van Es, con sede en Rotterdam. Curadora e impulsora de la iniciativa ROOTS, que conecta diseñadores, ideas y materiales, Simone se presenta como catalizadora de colaboraciones creativas.

Por Vivian Urfeig

20.05.2026

Su curiosidad por los materiales y las soluciones regenerativas la llevó a impulsar y co-crear proyectos que buscan inspirar cambios, muchas veces comenzando desde el suelo que pisamos. En 2025 y 2026 presentó en la Semana de Diseño de Milán la instalación The Last Supper, From a Different Perspective. Dispuesta alrededor de una mesa comunitaria, la obra evoca temas de transformación, alimento y esperanza en tiempos de urgencia ecológica. Invita a los visitantes a replantearse no solo qué diseñamos, sino también por qué y para quién.

Tu trabajo explora la intersección entre diseño, naturaleza y sistemas regenerativos. ¿Cómo llegaste a este territorio y cuándo te diste cuenta de que podía convertirse en el eje de tu práctica?

Ese cambio comenzó hace algunos años, cuando empecé a cuestionar mi propio rol como diseñadora dentro de la industria de alta gama. Estábamos creando complejos de lujo, de esos que aparecen en revistas y, aunque estaba orgullosa de ese trabajo también tomé conciencia del impacto que había detrás. Los materiales, los sistemas de los que formábamos parte: todo empezó a sentirse desalineado. Y eso me llevó a replantear mi huella profesional.

¿Entonces cambiaste de ejes materiales?

Sí, empecé a trabajar con materiales locales y biobasados para diseñar de manera circular y cuestionar no solo cómo diseñamos, sino por qué. También impulsó reflexiones sobre mi red de vínculos. ¿Podía introducir una visión distinta y otro sistema de valores a través del diseño?

¿Cómo se materializó el cambio?

Desarrollé mi propio material biobasado en placas Silphy, a partir del cultivo de Silphium Perfoliatum, un biomaterial elaborado con fibras naturales. Resistente al agua, sólido, no tóxico y compostable, el material representa un nuevo paso en innovación circular aplicada a materiales. Me permitió trabajar de cerca con agricultores, estar en el campo, ver el estado del suelo, entender el rol de la biodiversidad. Entendí que no estamos cuidando nuestros suelos y que el diseño tiene la responsabilidad de responder a esta problemática.

Después de las instalaciones The Last Supper, From a Different Perspective, premiado en Masterly Milano en 2025, esta línea de pensamiento siguió evolucionando. Con Sleeping Beauty: A Symbiotic Symphony, se volvió todavía más central. Para mí, el diseño trata de restaurar relaciones entre las personas, los materiales y el entorno vivo.

¿Qué potencial ves en estos materiales biobasados para redefinir los interiores y el diseño de objetos?

En Sleeping Beauty, los materiales biobasados no aparecen como alternativas, sino como punto de partida. Nos permiten repensar los interiores como un organismo que respira, evoluciona y se conecta con los ciclos naturales. Lo que los vuelve tan potentes es que contienen una historia de origen. Vienen del suelo, de las plantas, de microorganismos, y regresan a ellos. Eso crea una relación completamente distinta con los objetos y los espacios. Nos ofrece la experiencia de la responsabilidad compartida. Si realmente queremos un cambio, esa responsabilidad debe asumirse colectivamente.

Al mismo tiempo, es importante mostrar que este giro, lejos de limitarnos, nos brinda oportunidad y belleza. Presentamos un desarrollo de alta gama, cultivado de manera biodinámica y moldeado a través del tiempo y la dedicación. Al redefinir qué significa el lujo, generamos deseo por otro sistema cuyo potencial está en que el interiorismo pueda convertirse en ecosistemas: espacios que promuevan bienestar, biodiversidad y conciencia. Ese pasaje, del consumo a la participación consciente, es esencial si queremos avanzar hacia una cultura del diseño verdaderamente regenerativa.

“Creo que el diseño necesita ir más allá de minimizar daños y empezar a contribuir activamente. Por eso me interesa explorar la idea de simbiosis: cómo los materiales, las personas y los entornos pueden sostenerse mutuamente. Los materiales con los que diseñamos están directamente conectados con los sistemas agrícolas, la salud del suelo y las decisiones que tomamos todos los días.”

En tus proyectos hay una tensión interesante entre investigación material y una fuerte dimensión sensorial. ¿Cómo dialogan innovación y sentidos en tu proceso?

Ese equilibrio es muy importante en mi trabajo. En Sleeping Beauty creamos un entorno que está impulsado tanto por la investigación y la experiencia sensorial. La bioinnovación es crucial. La trabajamos en revestimientos resistentes al agua derivados de hongos, investigaciones sobre cómo capturar y estabilizar procesos fúngicos, y mejoras de pigmentos vegetales resistentes a los rayos UV mediante tratamientos biológicos. Cuando tocás una superficie, te sentás en un espacio o percibís una atmósfera, entendés su origen, comportamiento e integridad.

¿Con qué colaboradores trabajás en este desarrollo?

Marcos Luengo (España), Claudy Jongstra, Piet Hein Eek (Países Bajos) y Francisco Gómez Paz (Argentina), entre otros diseñadores destacados que participaron en la muestra ROOTS, en el Palazzo Giuereconsulti de Milán en abril de 2026. Gómez Paz llevó su silla Eutopía, alineada a nuestra misión porque demuestra cómo el diseño, la tecnología y la ecología van de la mano en un mismo objeto.

¿Qué conversaciones o debates sentís que todavía faltan en el discurso global sobre materiales y sustentabilidad?

Siento que todavía falta una conversación más profunda sobre el origen: sobre el suelo, la agricultura y los ecosistemas detrás de los materiales. Solemos enfocarnos en la circularidad al final del ciclo de vida, pero no lo suficiente en donde comienza todo. El monocultivo es un buen ejemplo. Sí, podemos cultivar fibras como el cáñamo, pero no debemos olvidar cuidar el suelo de manera responsable, idealmente a través de una agricultura biodinámica. Otro aspecto importante es la relación emocional y cultural que tenemos con los materiales. Se trata de generar conciencia no solo de forma intelectual, sino también sensorial y emocional. Necesitamos ir más allá de las soluciones  técnicas y volver a conectar a las personas con los sistemas naturales que nos sostienen. Ahí es donde empieza el cambio real.

Tu práctica se mueve entre el diseño, la curaduría y el pensamiento circular. ¿Qué referenciás del diseño y la arquitectura y también de otras disciplinas moldearon esa mirada?

Mi perspectiva está formada por una combinación de diseño, investigación material y ecología. Trabajar con profesionales y artistas como Claudy Jongstra, Herman de Vries y Diana Scherer, influyó en mi comprensión de la integridad material y la conexión con el paisaje.

Con ROOTS, la curaduría se convierte en una forma de reunir estas disciplinas. Se trata de crear un espacio compartido donde diseño, naturaleza e innovación puedan encontrarse y potenciarse mutuamente.

Muchos diseñadores están replanteando el rol de la disciplina frente a la crisis climática. ¿Cómo imaginás el pasaje de un diseño que reduce impacto a uno que genera nuevas ecologías?

A veces digo en broma: quizá todos deberíamos volvernos veganos. Pero detrás de ese chiste hay una reflexión seria sobre el impacto de nuestro sistema alimentario. Creo que el diseño necesita ir más allá de minimizar daños y empezar a contribuir activamente. Por eso me interesa explorar la idea de simbiosis: cómo los materiales, las personas y los entornos pueden sostenerse mutuamente. Los materiales con los que diseñamos están directamente conectados con los sistemas agrícolas, la salud del suelo y las decisiones que tomamos todos los días. Ahí está el futuro: en diseñar sistemas restaurativos, biodiversos y que creen conexiones entre lo que comemos, lo que producimos y cómo vivimos. Por cierto, me hice vegana el año pasado y realmente lo recomiendo.

 

Todas las fotos de esta entrevista son gentileza de Simone van Es. Curadora e impulsora de la iniciativa ROOTS