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A24: una letra y dos números como definición del "cine cool"

Se trata de la productora detrás de títulos como The Witch, Lady Bird, Moonlight, la ganadora del Oscar, y On the Rocks, el último trabajo de Sofia Coppola. ¿Cuál es la fórmula del éxito de A24?

Por Nicolás Mancini

22.10.2020

David Fenkel y Daniel Katz están sentados uno al lado del otro en la décima fila a la izquierda del Dolby Theatre. Empieza la conmoción y Katz le dice a Fenkel: “¿eh?”. El otro ni lo mira, sigue con sus ojos clavados en el escenario. Ambos le prestan atención al sobre rojo que está en el escenario e intentan entender qué sucede. Noah Sacco, desde otra parte, observa a la gente casi desmayarse. Ocurre lo que vieron por el televisor más de 33 millones de personas y David admite haber perdido el control. “¡No le agradecí a nadie! Empecé a hablar, pero recuerdo que finalmente miré, porque no sabía dónde estaban sentados, y vi a Dan y Fenkel, y ¡la sonrisa en sus caras! Les acabo de levantar el Oscar”, relató días más tarde Barry Jenkins, director de Moonlight. Así como sucede en John Wick, The Prestige o Pulp Fiction, vayamos a la historia de cómo estos personajes llegaron ahí.

Katz está en Italia, más precisamente en el sur, camino a Roma. Va con sus amigos en auto y piensa en su empresa que aún no existe. Su reflexión interna llega a un punto cúlmine. “Ahora es el momento de hacer esto”, se dice. Y frena, aunque no en cualquier lugar: lo hace en la autopista A24.

Antes de ese instante de revelación, Fenkel, John Hodges y el propio Katz se reunieron varias veces en bares neoyorkinos y cranearon, con cervezas y anotaciones en servilletas de por medio, lo que sería la única distribuidora y productora de la industria del cine norteamericano que cuenta con fanáticos y se antepone a los títulos de sus películas. El trío de experimentados productores del ambiente fundó A24 en 2012 con la premisa bien clara de trabajar con films de manera diferente y mejor. Y tomaron sus convicciones al pie de la letra. Se arriesgaron y pusieron una oficinita en Nueva York en lugar de Los Ángeles y empezaron a buscar películas en festivales independientes. Ahí llegó A Glimpse Inside the Mind of Charles Swan III, de Roman Coppola, la primera que compraron.

En 2017, Moonlight ganó el Oscar a Mejor Película. En la foto, Barry Jenkins, su director, sostiene la estatuilla.

Pero olvídense de ese título. A24 empieza a resonar en oídos del público cinéfilo un año después con el estreno de Spring Breakers y The Bling Ring, de Harmony Korine y Sofia Coppola respectivamente. Esas dos películas empiezan a demostrar que estos tipos están más allá de cualquier comentario o consejo ajeno, noción que se refleja aún más en 2014 con Under the Skin, un film filosófico sobre una extraterrestre hecho por Jonathan Glazer, director de videoclips. En cuanto a la crítica no tuvieron por qué quejarse: Under the Skin fue al top ten del año en 122 listas y Cahiers du Cinema la eligió como una de las mejores de la década.

La palabra libertad empieza a ser puesta en común por los David Lowery, Korine o Denis Villeneuve, tres de los tantos directores-autores que permitieron que A24 expusiera sus historias. «Cada película que hacen tiene un sentido de perspectiva muy agudo y a veces feroz», comentó Lowery, realizador de A Ghost Story (2017), a The Washington Post. “No los vi como empresarios”, dijo Villeneuve, responsable de Enemy (2013) y Blade Runner 2049 (2017). La empresa no distingue estrellas de nombres ignotos, directores reconocidos de youtubers ni films “sobrios” de completas bizarreadas. Si uno observa sobre una mesa las cajitas de las películas que distribuyeron hasta Moonlight, se puede percatar de que la premisa del trío fundador, a priori, fue cumplida. “Encontramos películas para las que nuestra perspectiva, nuestro sistema y nuestra gente puedan actuar para convertirlas en algo especial. Si va a ser lanzado de la misma manera por otra compañía, generalmente no lo buscamos”, explicó Fenkel en aquella charla con GQ. El tablero no puede ser más heterogéneo. Coexisten un documental sobre la vida de Amy Winehouse; un film de ciencia ficción minimalista protagonizado por una estrella incipiente, como Ex Machina (Alex Garland, 2015); y una pionera del terror elegante y atmosférico del siglo XXI titulada The Witch (Robert eggers, 2016).

A24 logra diferenciar sus películas de lo que nos acostumbraron y vienen acostumbrando el Hollywood de los grandes estudios y Netflix, pero puede que la idea de fierro de la empresa flaquee un poco con su propia filmografía. Quiérase o no, y rindiéndole honor al concepto futbolero de “el escudo por sobre los jugadores”, el sello de A24 se presiente a cuadras de distancia. Esta percepción de una esencia se refleja en las diferentes películas del mismo género. El cineasta y docente de la FUC Nicolás Zukerfeld reflexiona en Revista de cine 7 acerca de las películas de terror de la distribuidora. Dice que films como The Witch, The Lighthouse (Robert Eggers, 2019) o Hereditary (Ari Aster, 2018), todos de A24, fueron hechos por cineastas que intentaron “elevar” el género haciendo películas “serias” usando las reglas del terror como coartada para exponer sus conceptos de gran calibre. La opinión de Zuckerfeld invita a pensar si las películas que produce y distribuye A24 se despojan o no de la pureza de su género de base. Los retorcidos films de Robert Eggers, Ari Aster y David Lowery, por ejemplo, comparten algunos conceptos sobre sus personajes, su estructura narrativa, su plástica y formato. Con las de ciencia ficción o distópicas relacionadas a la empresa, como Under the Skin, The Rover (David Michôd, 2014), Ex Machina y High Life (Claire Denis, 2018), sucede algo similar: por sus temáticas, textura, protagonistas, locaciones, pulcritud y música, por elegir algunos elementos que crean un tono muy especial, es fácil adivinar que se tratan de películas con el sello A24. ¿Eso es bueno? ¿Va contra las propias reglas que ellos mismos impusieron? Quizás, y solo quizás, no se trate de un leit motiv de los cineastas elegidos o de “los de arriba”, sino de una sensación creada por el lugar ganado de la empresa, su establecimiento en la industria de lo cool que opone de forma natural sus películas a “lo otro”.

Sofia Coppola en el rodaje de On the rocks, su nueva película, protagonizada por Bill Murray y Rashida Jones.

Aunque su nombre estaba rebotando por todos los rincones del mundillo cinematográfico relacionado a lo industrial y a lo cinéfilo, A24 da el salto con una película a la que nadie, salvo ellos, le tenía fe: Moonlight. Ya cada vez más cerca de los acontecimientos mencionados en el primer párrafo, la nueva escena de este cuento es protagonizada por Barry Jenkins. «Si yo te dijera que voy a abrir un estudio de cine en Hollywood y que en la primera película en la que voy a invertir dinero va a ser un filme tríptico sobre un chico gay negro con una madre adicta a las drogas dirigida por un cineasta cuya única experiencia fue una película de 15.000 dólares, probablemente no te parecería una buena idea. Pero a esta gente sí le pareció», le dijo el director a The Washington Post. La primera película que produjeron, llevada adelante bajo todas las premisas del trío productor, se llevó un Oscar al mejor estilo A24 en lo que fue uno de los mejores momentos televisivos de la historia.

Con el tiempo, Moonlight superó en taquilla a The Witch, que era la película más exitosa del grupo hasta el momento habiendo conseguido 40,4 millones de dólares, y empezó a competir en las grandes ligas también en lo económico. Lady Bird (Greta Gerwig, 2017), nominada a cinco Oscars, y el terrorífico viaje propuesto por un desconocido Ari Aster llamado Hereditary superaron los 65 millones que obtuvo el film de Jenkins y se ubicaron en el top de la tabla. Su expectativa respecto a lo que ocurrirá en esta especial temporada de galardones estaría en On the Rocks, esperada película de Sofia Coppola con Bill Murray que acaban de estrenar en Apple TV.

En la tienda web de A24 se pueden encontrar los guiones de sus películas.

Varios colegas del trío intentan explicar el éxito monetario de A24, pero ninguno llega a una conclusión muy fehaciente. Es cierto, utilizan estrategias de marketing muy peculiares, gastan un dineral en marketing en redes sociales y apuntan insistentemente a un objetivo claro: el cinéfilo. Intentan a como dé lugar convertir al film en un producto que lleve su sello y sea recomendado entre cinéfilos. Cuentan con un shop online (si, una distribuidora con un shop online) con excelente merchandising casi personalizado de sus films más populares y de vez en cuando arman extrañas instalaciones que hacen que uno crea que A24 no solo está relacionada a películas sino que también a las artes visuales. Antes del estreno de A Ghost Story hicieron posible que la gente de Chinatown se pudiera sacar fotos cubierta con la sábana agujereada del fantasma protagonista y cuando Ex Machina llegó a las salas crearon una cuenta falsa de Tinder del personaje interpretado por Alicia Vikander, “matchearon” con un usuario y lo derivaron a las redes de la película

El epílogo está lejos. Solo resta saber en qué minutaje de la película se ubica la escena de los Oscars y cuál será el clímax. Llega el párrafo en el que se debe admitir que esta nota, tal como El Graduado y Prisoners y con el perdón de los y las afines a los desenlaces pulidos y en escena, quedará abierta. Eso si, el camino de Katz, Hodges, Fenkel y compañía continúa aparentemente sin rumbo, pero con algunas cosas más claras que antes de Spring Breakers y del delirante evento de los Oscars. Compraron películas de directores y directoras noveles y los hicieron conocidos, relanzaron la carrera de realizadores old school y de actores y actrices que no estaban en los planes de nadie. Concedieron insólitas libertades, ganaron Oscars y, a base de un manejo experto de las redes sociales o quién sabe cómo, sostuvieron en el tiempo el enigma acerca de su sustentabilidad y modo de liderar. A24 es signo de lo cool, del cine estadounidense diferente, y sus películas inexplicablemente están rodeadas del mismo aura. También es contradicción, pero por sobre las cosas, y haciendo énfasis en su rol más importante en este mundo: es la única distribuidora del mundo que vende tickets.