Design frontiers

Agustina Bottoni: "Diseñar es una forma de crear cultura"

La diseñadora industrial argentina radicada en Milán repasa el concepto del objeto como compañero y propone una búsqueda sensorial en cada proyecto. Aborda los materiales desde la sinceridad de sus atributos. Después de trabajar en Buenos Aires como diseñadora de indumentaria, se mudó a Milán, donde obtuvo la Maestría Arte en Diseño de la Nueva Academia de Bellas Artes (NABA), título que sumó al de la Universidad de Buenos Aires.

Por Vivian Urfeig

16.03.2020

Desde que se instaló en Brera, el barrio milanés donde el diseño late fuerte, Agustina Bottoni trazó una carrera profesional con participaciones en ferias internacionales, como las de Londres, Milán y Eindhoven. Ganó premios (1° Premio Categoría Profesional, “Ceramica made in Umbria”, nominada al Milan Design Award, entre otros) y entabló vínculos con referentes de su generación. Es cofundadora, por ejemplo, del colectivo de diseño The Ladies’ Room, junto a Ilaria Bianchi, Sara Ricciardi y Astrid Luglio. Desde 2016 realizan muestras perfomáticas, exposiciones e instalaciones que toman como punto de partida la sensibilidad femenina, los antiguos mitos italianos y el diseño sensorial.

Esta búsqueda asociativa, donde la experiencia del usuario es la gran protagonista, también está presente en su camino individual: sus piezas encierran un desarrollo de líneas puras, armónicas y simples.

¿Cuál es tu responsabilidad como diseñadora?

El acto de diseñar implica que estamos dando forma al futuro. Además, es una actividad esencialmente humana, es decir, una forma de crear cultura.Hoy nos encontramos en un contexto global en el que el futuro es muy incierto, tanto por la inestabilidad social y política, como, en particular, por los problemas medioambientales.

Los diseñadores conocemos el impacto que tiene nuestro trabajo, y cada une, a través de su subjetividad, trabaja en el presente llevando una idea del futuro. En su diversidad, tantas de estas versiones son igualmente válidas. Personalmente,adopto una visión que puede ser considerada positiva y optimista pero, al mismo tiempo, consciente de la complejidad de nuestro mundo actual. A menudo, las ideas nacen como una respuesta a esta realidad inquietante.

En un mundo saturado de objetos, ¿cuál es la misión del diseño hoy?

En un contexto de saturación abrumadora es vital reflexionar sobre el impacto que producen los objetos. Tanto físicos como digitales, nos rodean y dan forma a nuestro entorno y cultura. Un abordaje posible es desde el diálogo emotivo entre las piezas y las personas. Me interesa un diseño que sea buen compañero del usuario, un producto que facilite su exploración sensorial.

¿Cuál es tu punto de partida para la investigación material?

En mis proyectos uso materiales diferentes:metal, textil, mármol, vidrio o madera. Lo que me interesa es hacerle justicia a su belleza intrínseca y a las cualidades que lo hacen especial, sin necesidad de forzarlo, sin pretender que parezca algo que no es, o de utilizar cantidades innecesarias del material. Me interesa encontrar un uso limpio y honesto de la forma y la materia.

Tu paso por el sector de la moda (está graduada en Diseño de Indumentaria de la FADU), ¿te abrió la necesidad de orientar la actividad hacia la multidisciplina?

Cuando me alejé de la moda estaba ávida por experimentar con diferentes técnicas. Llegué a Europa y encontré una puerta accesible a un riquísimo archivo de técnicas artesanales, desde las instituciones especializadas a los talleres de las universidades donde estudié, en Milán (NABA) y Rotterdam (Diseño de Producto, en Hogeschool). La multiplicidad de disciplinas fue una forma de encauzar mi curiosidad hacia todo lo nuevo. En cualquier parte del mundo es un privilegio poder colaborar con artesanos experimentados o incluso aprender a trabajar nuestras piezas profundizando en la historia.

¿Cómo abordaste la experiencia del proyecto sensorial Melodicware (esculturas y cortinas de tubos de bronce que en movimiento emiten notas musicales)?

Era la primera vez que consideraba la posibilidad de experimentar con un objeto desde lo auditivo. Buscaba sonidos sublimes, celestiales y acogedores, por lo que todo el proceso de investigación siempre estuvo acompañado de música. Mi mayor inspiración fue Claude Debussy, por el tipo de composición impresionista que trata de representar los sonidos de la naturaleza, y así fue que elegí una escala musical para ser emitida por siete tubos de bronce de diferentes longitudes. Fue un largo proceso de investigación empírico. Por otro lado, quería fomentar la interacción con los objetos por medio de lo táctil, que estas esculturas cinéticas promuevan una suerte de invitación para ser tocados. La inspiración desde el mundo textil fue clave. El Portal Sonoro, la cortina anudada a mano con elementos de pasamanería, nos da la bienvenida con notas musicales cada vez que lo atravesamos. Trabajar con artesanos locales en el proceso de diseño fue muy enriquecedor.

Melodicware: el proyecto explora la experiencia auditiva y sensorial a partir de esculturas y cortinas de tubos de bronce que en movimiento emiten notas musicales. PH: Roberto Nino Betancourt.

¿El diseño multisensorial es una oportunidad que trae aire fresco al sector?

En mi práctica abordo mucho la necesidad de un despertar sensorial. En la era digital es importante ejercitar la conciencia del tiempo y el espacio habitado. El potencial sensorial de los objetos ayuda mucho. En estos tiempos visuales encuentro refrescante la posibilidad de explorar nuestros sentidos menos entrenados.

¿En qué consiste el trabajo del colectivo de diseño The Ladies’ Room?

En 2016 cofundamos el colectivo junto a tres diseñadoras italianas: Ilaria Bianchi, Astrid Luglio y Sara Ricciardi. Nos enfocamos principalmente en instalaciones y proyectos con un fuerte componente narrativo y sensorial. El colectivo reforzó en nosotras el valor de la colaboración. Cada una tiene su práctica profesional independiente; compartimos visiones y valores, nuestras singularidades nutren la visión colectiva. El proceso creativo es fluido y cambia según el proyecto, es un ciclo regenerativo de ideas.

¿Cuál es el rol de las nuevas generaciones con respecto a la brecha de género en el diseño industrial?

Tradicionalmente todo lo relacionado con el mundo creativo femenino fue considerado menor, vinculado a la esfera doméstica. Un ejemplo significativo en la historia se dio en los talleres de la Bauhaus, donde se pregonaba la equidad pero, sin embargo, el taller textil era frecuentado por mayoría de mujeres, mientras que en los de arquitectura y metales su presencia era desalentada por los mismos profesores. Algunos de los mejores trabajos de diseñadoras y artistas se han invisibilizado y no lograron su reconocimiento.

Es discutible si existe una manera femenina de diseñar o no. Hoy somos muchas las diseñadoras que nos acercamos a una cierta delicadeza, rechazando nociones que relacionan este enfoque con la frivolidad. Es una operación consciente. Estamos experimentando un momento histórico muy esperado, las mujeres avanzamos lentas pero finalmente hacia un momento de protagonismo sin precedentes en muchas disciplinas. Esto significa que en mayor medida podemos experimentar con diferentes estilos. No es el momento de escondernos ni atenuarnos, sino de conquistar nuestra visibilidad. Este optimismo vale igual hacia otras comunidades que fueron relegadas en el pasado.