Por Marina Oybin
En su segunda edición, FAS (Feria de Arte de Salta) se confirmó que en el norte argentino se palpita con fuerza: cuando el arte emerge desde el territorio, activa una trama de sentidos que transforma incluso los espacios más cotidianos. Durante tres días, más de 200 artistas y 33 galerías ocuparon las casas vacías del Condominio La Trinidad, en San Lorenzo Chico. Convertidas en salas de exposición, esas viviendas destinadas al turismo ofrecieron un recorrido íntimo donde la experiencia estética se mezcló con la cercanía doméstica, el aire libre y una arquitectura pensada para habitar, no para exhibir. Esa unión entre lo familiar y lo artístico generó un clima singular, casi ceremonial.

Izq: Victoria Pastrana, ganadora reciente del Primer Premio de Escultura en el Salón Nacional, transforma bolsas de cebolla y un pelero ecuestre en potentes obras textiles que dialogan con su identidad como integrante de la comunidad indígena de Amaicha del Valle (Tucumán)., Gentileza Otto. Der: Guido Yannitto, tapices que exploran sus posibilidades materiales y profundizan en los aspectos escultóricos de esta técnica planimétrica. Gentileza Guido Yanitto.
La premisa para participar como galería fue exhibir artistas locales, reforzando el compromiso con la visibilidad del noroeste argentino. Organizada por AccionArte, grupo integrado por Virginia Blaquier, Claudia Lamas, Esteban Drincovich y Alfredo Muñoz, junto a la Secretaría de Cultura de la Provincia de Salta y Proyecto Norte, FAS no sólo reafirmó la potencia creativa de la región, sino también su capacidad de proponer un modo de encuentro que celebra la comunidad sin renunciar a la innovación.
En esta edición, lo textil, en su sentido más amplio y contundente, se volvió un territorio conceptual decisivo. No como mero soporte, sino como un lenguaje capaz de activar memoria, imaginarios y gestos que dialogan con la historia y el presente del NOA. En consonancia con ello, diversas propuestas destacaron por la profundidad de sus abordajes.
La salteña Victoria Michel (tataranieta de Cándido López) exhibió, en el espacio de la Galería Gascón, textiles en lana acrílica (un material atractivo que no puede ser dañado por polillas o insectos), que funcionan como pintura tejida. Colores saturados, volúmenes y técnicas mixtas (tanto a máquina como manuales) construyen imágenes que evocan la memoria ancestral y su propio imaginario. “Mis piezas nacen de las sombras que habito. Las confronto, no para eliminarlas, sino para entenderlas y vestirlas de color”, señala la artista. Y añade: “El textil se convierte en el lienzo donde plasmo la belleza de lo complejo. Las siluetas que emergen poseen un dejo orgánico y autóctono, reflejando una territorialidad que me atraviesa. Los contornos tienen movimiento, están inquietos y llenos de vida. Mi trabajo es la prueba de que la luz y la oscuridad, lejos de anularse, se entrelazan y se fusionan, dando como resultado siluetas cargadas con la energía de lo que he sido y lo que soy”.

La artista salteña Victoria Michel (tataranieta de Cándido López) exhibió obras textiles hechas en lana acrílica, un material que resulta visualmente atractivo y, además, inmune a polillas e insectos. Sus trabajos se leen como pinturas construidas a partir del tejido. Gentileza Galeria Gascón.
A continuación, en Biomba (Tucumán), Carlota Beltrame presentó una pieza impactante: la traducción de Manifestación, de Antonio Berni, a un textil negro que el comprador deberá instalar sobre una pared previamente pintada con pigmentos negros, incluidos en una caja. De este modo, la obra reinterpreta un ícono del arte argentino desde un medio blando, silencioso. Beltrame, artista, docente, investigadora, licenciada y doctora en Artes, es autora del Manual Tucumán de arte contemporáneo, dedicado a su escena actual. Sus obras se encuentran en colecciones públicas y privadas. Fue merecedora de premios como el Primer Premio ArtHaus en 2024, el Premio Nacional a la Trayectoria Artística en 2023, el Premio Klemm en 2022, el Premio Konex al Mérito en Artes Visuales en 2022, el Premio Adquisición Presidencia de la Nación, la Primera Mejor Obra en el 107º Salón Nacional de Artes Visuales en 2018 y el Primer Premio del Salón del MUNT en 2007.
En la misma línea de exploraciones expandidas, la catamarqueña Celina Galera, (Biga Art), combinó mostacillas, hilos naturales y seda para crear superficies que parecen latir. “Mi obra parte del paisaje y las relaciones que determina entre nosotros. Toda experiencia afectiva, todo vínculo humano se alimenta indefectiblemente de la riqueza de ese entorno, y por lo tanto resulta crucial valorar el territorio, reconociendo el paisaje natural como campo de juego”, sostiene la artista.
En su trabajo más reciente, Galera propone un encuentro íntimo y simbólico articulado en tres ejes conceptuales: el paisaje y la naturaleza como sujetos de derecho; el bordado como forma poética y laboriosa del cuidado, y la palabra como vehículo capaz de nombrar el mundo con afecto y lucidez. A partir de allí, desarrolló una serie de textiles donde aborda el universo de las semillas como metáfora vital. Estas poseen la capacidad de adaptarse a diversas condiciones ambientales y culturales, en su interior guardan la memoria del clima, del suelo, la humedad y la luz. En una fracción mínima de materia contienen la potencia latente de una energía que aguarda el momento oportuno para expandirse, crecer y transformarse.

La artista tucumana, Carlota Beltrame, presentó una pieza impactante: la traducción de Manifestación, de Antonio Berni, a un textil negro que el coleccionista instalará sobre una pared previamente pintada con pigmentos negros, incluidos en una caja. Gentileza Biomba (Tucumán)
Su obra establece así un diálogo con la conexión ancestral entre las mujeres y las semillas. Para la artista, las semillas encarnan saberes, memoria y transmisión de generaciones. A lo largo de la historia, las mujeres han sido domesticadoras de semillas y plantas medicinales, garantes de la seguridad alimentaria y del vínculo con la tierra. Ese rol fundamental también las ubica en el centro de la organización social, política y económica de los territorios. En consecuencia, concebir un jardín se convierte en una acción poético-política: una expresión del deseo de regenerar el territorio propio y el compartido.
Por su parte, Victoria Pastrana (Otto), reciente ganadora del primer premio de Escultura en el Salón Nacional, reutilizó bolsas de cebolla y un pelero ecuestre en imperdibles obras textiles conectadas con su identidad como integrante de la comunidad indígena de Amaicha del Valle, en Tucumán. Pastrana es licenciada en Artes Visuales por la Universidad Nacional de Tucumán. Se formó en el Taller C y en el Taller de Escultura de la FAUNT. Como artista, investiga las prácticas y los saberes de la comunidad indígena a la que pertenece. Su práctica se centra en el trabajo con textil, con barro y adobe, y en la performance.

El artista salteño Federico Kirschbaum presenta, a la izquierda, obras tejidas en telar con técnica andina y, a la derecha, piezas realizadas con cristales de roca. Gentileza Fausto Arte.
Hacia el final del recorrido, los textiles asimétricos de Guido Yannitto aportaron otro ritmo. El artista tensiona trama, color y gesto para abrir nuevas lecturas sobre la materialidad y el movimiento. Al mismo tiempo, los paisajes de Federico Kirschbaum (Fausto Arte) produjeron un efecto hipnótico: el artista realiza textiles con intrincados canutillos acrílicos tejidos y también obras con telar andino, utilizando lana de oveja teñida.
Al salir del condominio, persistió la sensación de haber sido parte de algo más amplio que una feria: una respiración colectiva. El textil se consolidó como lenguaje decisivo. En FAS, el NOA volvió a mostrar que su fuerza creativa se teje desde la comunidad y proyecta un futuro donde tradición y experimentación conviven y se potencian.
Foto de portada: Izquierda y centro obras de Federico Kirschbaum, gentileza Fausto Arte.
Derecha: Celina Galera, gentileza Biga Art.