Design frontiers

El arte del paisajismo de Piet Oudolf

A lo largo de su carrera, el paisajista se dedicó a desarrollar el concepto de jardín new perennial, un espacio integrado por gramíneas, arbustos, pequeños árboles y masas vegetales que puedan resistir a las cuatro estaciones. Se trata del hombre detrás del High Line, uno de los puntos turísticos más visitados de Manhattan.

Por Vivian Urfeig

31.07.2020

Hace 40 años Anja y Piet Oudolf compraron una granja en Hummelo, una localidad al este de Ámsterdam, en los Países Bajos. Soñaban con un jardín propio, un vivero XL para desplegar su pasión por el paisajismo sin límites. A los dos años, lo que nació como un espacio de disfrute del matrimonio se transformó en un laboratorio botánico de 4000 m2. Un ecosistema donde se germinó el concepto de paisajismo de las cuatro estaciones.

Los jardines new perennial constituyen la especialidad de la pareja que consiste en desplegar aquellas especies resistentes durante las cuatro estaciones. De esta manera se generan diferentes puntos de vista a lo largo de la vida natural de cada planta, tomando en cuenta el cambio en el color, el follaje y las flores. Sin embargo, hace dos años la pareja cerró su edén: “Queríamos privacidad, se nos llenaba el jardín de gente y nosotros teníamos que encerrarnos en la casa. Pase lo que pase, tu agenda está llena para todo el verano, con días particulares para grupos o para visitas privadas. Ya hay muchos parques diseñados por nosotros para visitar por todas partes”, señala vía Zoom, desde su estudio en Hummelo.

En su búnker con visuales al parque, Oudolf desarrolla las estrategias de diseño que luego disfrutan miles de personas de todo el mundo. Desde el High Line de Manhattan, el Lurie Garden de Chicago o el Maximilianpark de los Países Bajos hasta las instalaciones de la Bienal de Venecia o Serpentine Gallery, en Londres. Sus composiciones botánicas son auténticas coreografías, donde cada especie juega un papel destacado según el guión planteado por el paisajista. Con una metodología de trabajo que articula bocetos arquitectónicos a mano alzada, sus gráficos multicolores reflejan la idea integral de sus piezas, postales icónicas e instagrameables.

A los 76 años Oudolf sembró las líneas de un paisajismo basado en el diseño y la planificación. En 2013 recibió el Premio de Honor Cultural en Holanda, en 2018 el Doctorado Honorario en Letras de la Universidad de Sheffield y en 2019, entre otros, el Premio a la Trayectoria de la Asociación Británica de Paisajismo y la Medalla de Honor del Garden Club of América. Junto a Anja, tienen un puñado de libros publicados (Landscapes in Landscapes, Planting a New Perspective, entre otros) y han dado clases magistrales en universidades como Harvard o Sheffield. Su legado está en haber enseñado sobre la belleza de los contrastes en un jardín, la agrupación de especies y las capas de plantas que siguen el guion: una sinfonía vegetal donde cada nota y cada arreglo tiene su razón de ser. «Se admiten variaciones e improvisaciones, pero bajo control», aclara Oudolf.

High Line en Manhattan, Nueva York. Gentileza.

¿La pandemia impulsó el deseo de la gente de recuperar el contacto con la naturaleza?

Pareciera que al menos la jardinería está cobrando impulso, se está poniendo de moda. La cuarentena propició que la gente se quedara en casa y cuidara sus plantas con más esmero. En tiempos de normalidad, cuando el trabajo y las ocupaciones te impiden pensar sobre la vida, la naturaleza queda en el fondo de la conciencia. El mundo está cambiando, probablemente nos damos cuenta que la jardinería es una buena herramienta para relajarse o para liberar estrés.

¿Preferís un tipo de jardín salvaje, una opción controlada o un mix de ambos?

La jardinería es control por definición, no aplica el descontrol vegetal. La cantidad de control depende del tipo de jardín que quieras o tengas. Si tenés un jardín de vegetales, el control es un 100% quitar los yuyos de tus zanahorias u otras plantas. Hay jardines más decorativos, donde también hay que cortar las hierbas silvestres, porque las plantas son como individuos, nada puede interferir con su posición o con lo que hacen. El tipo de jardín que diseñamos en el estudio es un mix de ambas, donde promovemos que las plantas crezcan en una especie de comunidad, sin ser agresivas con sus especies vecinas. La transformación a lo largo de su vida natural permite observar procesos y comportamientos. No siempre hace falta una flor para obtener belleza. El éxito de un jardín depende de los jardineros que lo cuidan, entonces podemos diseñar situaciones simples y naturales a la vista, que luego resultan más complejas que un jardín tradicional. Cuanto más sencilla se vea una propuesta, más conocimiento implica.

¿Qué te inspiró a la hora de diseñar el High Line de Nueva York, el parque urbano en altura de 2 kilómetros construido sobre antiguas vías del ferrocarril?

Quería mezclar distintas especies, inspirado en un paisaje propio. Intenté que el recorrido generara imágenes de bosques, praderas, campos y cultivos. Un circuito que diera la sensación de naturaleza salvaje, algo diferente. Por un lado contar una historia y por el otro, desarrollar un proyecto diferente.

¿En qué consiste la concepción holística de su trabajo?

Es un concepto propio que desarrollé para expresarme a través de las plantas. Amo el paisajismo, me permite mostrarle a la gente cuáles son las posibilidades. De todas maneras mis jardines sobresalen en algunos lugares, no en todos. La gente no está acostumbrada a mis propuestas, pero cuando llegan a un espacio público acceden a especies y planteos que probablemente nunca vieron antes. Los jardines son algo más que agrupar plantas, me hace feliz cuando se entiende esa idea.

Jardín de Piet y Anja Oudolf. Gentileza.

¿Tenés jardines favoritos?

Varios: el de Chicago, Lurie Garden; The Battery, en Nueva York, mi jardín privado en Hummelo; el High Line, desde ya. Todo jardín bien cuidado por buenos jardineros es mi preferido. Y en cuanto al paisajismo en espacios públicos lo más importante no es su belleza sino lo que le brinda a la ciudad en términos de mejorar la calidad de vida.

¿Qué tiene en cuenta a la hora de diseñar espacios públicos?

El presupuesto, el espacio y sus características. Si hay árboles, si crece el pasto, si los usuarios cuentan con equipamiento para sentarse y los jardines funcionan como puntos de encuentro. Intento brindar un plus, un extra que te invite a volver porque te sentís bien en ese lugar y quieras ver cómo cambia el follaje con el correr de las semanas. Un jardín que provoque sorpresa y ganas de verlo siempre distinto, esa es la misión. El mantenimiento es la otra clave: cuanto más cuidado esté el lugar menos basura tirará la gente. La calidad va de la mano con el respeto.

Sus bocetos son obras de arte en sí mismas; en el documental Five Seasons: The Gardens of Piet Oudolf (Thomas Piper, 2017) se los destaca especialmente. ¿Los atesora para armar una nueva muestra?

Eso no es algo que tenga que decir yo… Muchos artistas los consideran arte, y los diseñadores dicen que se trata de su disciplina. Pero los paisajistas sólo ven jardinería. Probablemente tengan conexiones con distintas expresiones. En cuanto me llamen para otra exposición tengo el material listo. La muestra en Londres (en la galería Hauser & Wirth) estuvo muy interesante.