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Fondazione Dries Van Noten: “La única protesta verdadera es la belleza”

Un palacio del siglo XVII sobre el Gran Canal de Venecia suma un nuevo espacio dedicado al cruce entre arte, moda, diseño y oficios. La Fondazione Dries Van Noten, creada por el diseñador belga junto a Patrick Vangheluwe, recupera el histórico Palazzo Pisani Moretta como plataforma para creadores de distintas disciplinas. La muestra inaugural reúne más de 200 obras y propone una reflexión sobre la belleza como forma de expresión, habilitando un canal de diálogo entre el patrimonio histórico y la producción contemporánea.

Por Vivian Urfeig

13.08.2026

Venecia, la ciudad de los canales infinitos, tiene desde este año un nuevo capítulo en su historia cultural. En pleno Gran Canal, puertas adentro de los muros dorados del Palazzo Pisani Moretta, nació la Fondazione Dries Van Noten: un espacio pensado como organismo vivo, donde el arte, la moda y el oficio artesanal dialogan y se potencian. Creada por el diseñador belga Dries Van Noten —una de las figuras más respetadas de la moda contemporánea—, junto a su pareja y socio Patrick Vangheluwe, el proyecto transformó al palacio de 1629 en una plataforma para artistas emergentes, figuras consagradas, artesanos y jóvenes talentos de distintas disciplinas.

La elección de esta locación implantada en una trama que respira agua y memoria responde a la vocación de los diseñadores por conservar esta joyita patrimonial. El palacio rococó que se convirtió en la residencia principal de la familia Pisani Moretta a principios del siglo XVIII hoy es un auténtico laboratorio creativo. Van Noten y Vangheluwe entendieron ese espíritu y lo convirtieron en manifiesto: la fundación busca ser puente entre pasado y futuro, entre el saber hacer ancestral y las voces que hoy reinterpretan el oficio.

Inspiración que cruza pasado rococó con estilos contemporáneos.

La única protesta verdadera es la belleza. Así se llama la muestra vigente, que pone en tensión a la artesanía como un lenguaje de expresión y un vehículo para las emociones. Moda, joyería, diseño, arte, fotografía, vidrio, cerámica y experimentación con materiales trascienden los límites de las disciplinas tradicionales, dialogando entre sí para desafiar las ideas preconcebidas y “revelar la dimensión profundamente humana de la creación”, señala Van Noten, el diseñador belga que fue distinguido como "Diseñador Real para la Industria", un reconocimiento de la Royal Society of Arts de Londres. También obtuvo el título de “Oficial de la Orden de las Artes y las Letras”, en París, y el rey de Bélgica lo nombró barón, en reconocimiento a su contribución a la vida cultural. Ya alejado de la dirección creativa de la firma de indumentaria, perfumes y accesorios hoy transita las salas del palazzo donde más de 200 objetos de autor conviven con los frescos y ornamentos de otros tiempos, que siguen intactos.

The Blind Leading the Blind, escultura orgánica de Peter Buggenhout

Esos contrastes resultan, para él, una invitación a reflexionar sobre la percepción y configuración de las relaciones entre formas, materiales e historias. Entre los autores más relevantes que despliegan sus obras a lo largo del piano nobile se encuentran Ettore Sottsass, fundador del movimiento memphis, Christian Lacroix, diseñador de alta costura, Comme des Garçons, la marca de moda conceptual de Rei Kawakubo, Takuro Kuwata, ceramista japonés, Ann Carrington, escultora y Sophie Buhai, referente de la joyería contemporánea. Además, Max Lamb, diseñador británico, y el español Xavier Mañosa, diseñador y ceramista.

La muestra propone un marco conceptual que sitúa el hacer como un terreno común

Curada por Van Noten junto a Geert Bruloot, la muestra se podrá visitar hasta el 4 de octubre. El título retoma un verso del cantautor y activista estadounidense Phil Ochs, ícono de la protesta musical de los ‘60, y plantea la belleza como fuerza capaz de incomodar, conmover y transformar, mucho más allá de su función decorativa.

Presente, pasado y futuro en un palacete veneciano por el que pasaron, entre otros, el zar Pablo de Rusia y Josefina Bonaparte. Hoy, la Fondazione Dries Van Noten retoma ese legado y lo transforma en una plataforma de diseño que rompe las reglas tradicionales. Mientras las piezas de archivo de firmas como Christian Lacroix y Comme des Garçons conviven con los frescos y ornamentos del palazzo, las joyas de Codognato, esculturas de Peter Buggenhout o vidrios de Murano contemporáneos también dialogan con la antigua colección de vidrios de la familia Pisani. En la capilla, antes reservada a la intimidad de la oración, hoy se puede disfrutar de una instalación de Misha Kahn.

El guión curatorial promueve la convivencia entre las distintas capas de la historia veneciana con la creación cultural contemporánea.

Entre todas las voces hay una que resuena con un tono estremecedor. Es la del diseñador palestino Ayham Hassan, cuya colección confeccionada en Gaza junto a su madre utiliza bordados y motivos tradicionales para narrar historias de resiliencia e identidad. Su presencia atraviesa varias salas e impregna la muestra con hilos emotivos.

“Nos interesa la belleza como pregunta”, explican los fundadores. “Se trata de un modo de confrontar la realidad, una manera de habitarla con mayor intensidad. La curaduría invita a mirar más tiempo, a aceptar la incertidumbre y a reconocer el hacer con las manos como un acto profundamente humano.

 

Portada: El palacio de 1629 que se reconfiguró como plataforma creativa para artistas emergentes y consagrados. Todas las fotos de esta nota son gentileza de la Fondazione Dries Van Noten