Desde su estudio en Milán, Valerio Sommella concibe el diseño como una herramienta capaz de transformar lo cotidiano en experiencia. Con una práctica atravesada por la investigación, la curiosidad y el cruce entre ciencia y arte, su trabajo explora el lenguaje, la forma y la tecnología de los objetos, construyendo una obra diversa que encuentra unidad en la atención minuciosa por el detalle y la historia.
Por Daniela Quintana
24.02.2026
Diseña una amplia gama de productos para múltiples industrias. El corazón de su práctica está ligado a la investigación y demuestra un interés profuso que abarca el lenguaje, la forma, la materialidad y la tecnología de los objetos. Su portfolio es un muy buen ejemplo de unidad en la diversidad, un concepto que representa la armonía y cohesión, valorando las diferencias que propone cada comitente.
¿Tenés algún recuerdo que esté relacionado de alguna manera con el diseño?
Nací en Cortona, que es un pequeño pueblo de la Toscana, al que mi familia se mudó desde Milán. Mi madre estudió literatura y mi padre economía, pero quisieron dejarlo todo y mudarse a las colinas, a una casa rodeada de olivos, para abrir un restaurante.
El primer recuerdo que me acerca a la idea de crear algo es estar en el estudio de mi abuelo, que era ingeniero de la construcción. Allí era habitual ver maquetas de edificios, me llamaban la atención los detalles: los arbolitos del jardín, las personitas. En ese momento, quería ser ingeniero. Con el tiempo, mantuve mi interés por las materias científicas, pero poco a poco me alejé del enfoque rígido de la ingeniería y me acerqué a las artes. Cuando llegó el momento, tuve la suerte de estudiar diseño en el Politecnico di Milano.
Probablemente la mejor anécdota de mis años de estudiante surgió cuando mi abuela me preguntó si conocía a Vico Magistretti. Ella me dijo que solía venir a nuestra casa cuando era joven porque era pariente de mi tío Carlo. Lo conocí en persona cuando tenía veinte años.

Sufrido, pelador de frutas y verduras, para Alessi (2015), el tamaño compacto busca acortar la distancia entre el alimento y la mano. Asistente de proyecto: Pedro Rodriguez. Ph: Bea de Giacomo
Tu portfolio es muy variado, ¿cómo es un día normal en el estudio?
La posibilidad de trabajar en temas diferentes mantiene viva mi curiosidad. Cada nuevo proyecto es una nueva historia que a menudo requiere empezar desde cero: estudiar, aprender y aplicar nuevas tecnologías, herramientas y reglas.
No creo que haya un día típico en mi estudio; depende de la época del año y de los proyectos que tengamos entre manos. Hay una gran pizarra en donde colgamos los bocetos de los proyectos actuales y también enchinchamos referencias y cosas que nos llaman la atención, suele haber maquetas a escala impresas en 3D por todas partes.
Lo único constante en mi rutina, es que a la hora del almuerzo salgo de la oficina para ir a nadar, de 13:00 a 14:30 nunca estoy disponible.
¿Qué significa para vos el diseño? ¿Creés que el diseño le da forma a los lugares que habitamos?
El diseño es una herramienta para aportar belleza a nuestra vida cotidiana. Vivimos en un mundo en el que las funciones básicas ya están cubiertas (tenemos sofás y luces), pero creo que la lectura se vuelve más agradable cuando el sofá en el que nos recostamos y la luz que ilumina el espacio están cuidadosamente planificadas. El diseño transforma una situación cotidiana en una experiencia memorable.
Cuando un objeto es verdaderamente bello, no solo en su aspecto, sino también en su tacto y su funcionalidad, aporta calidez a las rutinas más sencillas, esto puede ser una taza de cerámica con el peso perfecto o un pomo de puerta que se adapta a la palma de la mano con naturalidad, convirtiendo una tarea miscelánea en una actividad placentera.

Octave, para Ichendorf (2026), es una colección de recipientes de vidrio facetados. Su nombre hace referencia de manera más obvia a la geometría del objeto, y de forma subyacente trabaja sobre la progresión de octavas usadas en música para definir al intervalo entre las diferentes medidas de los recipientes que componen la colección. Ph: Giovanni E. Galanello
¿Podrías explicarme tu proceso de investigación? ¿Qué importancia tiene la historia en un proyecto?
Para mi la investigación es un viaje fluido, que comienza con una conversación profunda con el cliente, de esa charla surgen indicios que me permiten explorar el contexto que rodea al producto; a partir de ahí también busco inspiración en el exterior, el objetivo es lograr una mirada singular para abordar el proyecto. Te pongo dos ejemplos, con procesos opuestos: por un lado está el sistema de audio Px2.1, para Herao, diseñado hace 25 años, fue un proceso guiado por el instinto; mientras que la colección Octave (2025), para Ichendorf, está compuesta por diversos recipientes de vidrio, y requirió una investigación de mercado precisa; la simplicidad en 2025 es difícil de alcanzar, especialmente en tipologías de productos que se han explorado durante décadas.
La historia es esencial, ya que nada existe en el vacío; comprender lo que vino antes me permite construir algo que perdure. La línea temporal es elástica, para generar una lluvia de ideas, la investigación puede durar segundos; mientras que para una construcción estratégica compleja, puede llevar días de síntesis iterativa.
¿Cómo surgió el proyecto Matrioska? Pasaron 15 años, ¿hay algo que cambiarías?
Matrioska, para Rianne S, fue el primer proyecto que hice tras abrir mi estudio, acababa de regresar de Ámsterdam y lo consideré una oportunidad desafiante, en ese momento diseñar juguetes sexuales fue revolucionario, muy pocas empresas aplicaban el diseño a ese tipo de productos. Tuvimos que empezar desde cero, desde los bocetos iniciales hasta visitar a los proveedores en Hong Kong y Shenzhen, fue increíblemente divertido. Mirando atrás, por supuesto que cambiaría cosas, es raro que esté 100 % satisfecho, creo que siempre hay margen de mejora, en el diseño y en la vida misma.

Tama, para Ethimo. Colección de mesas (Ø39 y Ø70) bajas en cerámica de fabricación artesanal.
¿Qué te gustaría diseñar próximamente?
Siempre me alegra abordar nuevas tipologías, estoy deseando ampliar mi ámbito de trabajo a nuevas áreas: me gustaría diseñar una cocina, trabajar para una galería en piezas únicas y seguir explorando para ¡no aburrirme nunca!
¿Qué estás leyendo y escuchando?
Tengo varios libros en mi mesita de noche; muchos los empecé y aún no los he terminado, lo cual no me enorgullece. Actualmente, hay algunas novelas, un cómic de un autor italiano que me encanta y un ensayo que espero terminar algún día, El cisne negro: el impacto de lo altamente improbable de Nassim Taleb.
Foto de portada: Izquierda: Portofino, lámpara de mesa portátil y super delgada en aluminio y mármol, para Nemo (2023). Ph: Alberto Strada. Derecha: Valerio Sommella.
