Portrait

Vanessa Ragone: "No creo que el cine desaparezca"

Fue la productora de la ganadora del Oscar El secreto de sus ojos y de Las viudas de los jueves, Tesis sobre un homicidio, La noche de 12 años y El último traje, entre muchísimas películas. Preside la Cámara Argentina de la Industria Cinematográfica y habla sobre sus proyectos, la situación actual del cine, la marea feminista y los nuevos protocolos para los equipos de filmación y el público.

Por Laura Haimovichi

19.08.2020

Vanessa Ragone decidió dedicarse al séptimo arte cuando en su adolescencia vio Las hermanas alemanas, de Margaret Von Trotta. Aquel filme de 1981, ambientado a fines de los convulsionados años sesenta, trata de dos hermanas: una se enrola en la transformación violenta de la sociedad y la otra, periodista, en la lucha feminista y pacífica a favor de la legalidad del aborto. Ragone se ve atravesada por el movimiento feminista argentino que modificó la mentalidad de gran parte de la Argentina y esto se ve reflejado en su trabajo.

Nació en Santo Tomé, provincia de Santa Fe, en 1968. Es hija de una actriz y un reportero gráfico: desde pequeña se crió con una fuerte impronta artística. Desde muy joven produce contenidos audiovisuales (e incluso dirigió alguno), tanto documentales como ficciones, cortos y largometrajes. Así, convirtió en realidad proyectos propios y ajenos e incentivó la realización de ideas fílmicas de diversas temáticas y estéticas. Por otro lado, Ragone preside la Cámara Argentina de la Industria Cinematográfica (CAIC).

La productora estudió en el Centro de Experimentación, CERC, actual ENERC, Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica, dependiente del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA). Sus primeros años de trabajo en la industria los cuenta así: “Egresé a comienzos de los ‘90 y comencé a realizar documentales de manera independiente, a través de becas y ayudas de organismos internacionales. Luego trabajé en un programa televisivo, Historias de la Argentina Secreta, como realizadora documental y después estuve dos años en la productora Cine Ojo, con Carmen Guarini y Marcelo Céspedes, aprendiendo distintos abordajes. Más tarde, armé mi propia productora, desde la que realicé varios documentales en comunidades aborígenes y otros de carácter performático”.

Su primera película de ficción llegó en 2002: Hermanas, dirigida por Julia Solomonoff, trata sobre el reencuentro de dos hermanas luego de la dictadura militar. A partir de esta obra, Ragone siguió trabajando con ficción desde su productora Haddock Films, y realizando documentales desde Zona Audiovisual.

Pero el momento culminante de su carrera fue en 2010, “cuando ganamos el Oscar a Mejor Película Extranjera con El secreto de sus ojos y no he dejado de producir tanto cine como contenidos televisivos hasta el momento”, explica Ragone. Las imágenes de aquella ceremonia la muestran junto a parte del equipo, Quentin Tarantino y Pedro Almodóvar.

En 2010, El secreto de sus ojos, producida por Ragone y dirigida por Juan José Campanella, ganó el Oscar a Mejor Película Extranjera. Gentileza.

¿En qué consiste ser productora? Muchos creen que es la persona que pone el dinero de su bolsillo para que una película se concrete.

Producir es tener una visión global de un proyecto audiovisual. Es entender cuáles son las necesidades, buscar los recursos económicos, humanos y creativos para llevarlo adelante, acompañar todo el proceso, desde la idea hasta la comercialización y llegar a un “producto audiovisual” (una película, una serie, un programa televisivo) que convoque al público. Es un trabajo en el que se despliegan muchísimas actividades, tanto creativas como técnicas, y en el que se asume toda la responsabilidad económica y legal de cada proyecto.

¿En qué estás trabajando ahora?

Estoy terminando una serie documental que se emitirá en Netflix, en los próximos meses. También estrenaré en Argentina durante el año la coproducción La tormenta del año, ópera prima de Mariana Barassi, basada en la pieza teatral Testosterona (sobre la lucha por el poder en la sucesión de la dirección de un diario). Su premier mundial sucederá en los próximos días en el Festival Internacional de Málaga. Asimismo, estoy desarrollando un proyecto de documental ensayo sobre la activista trans Lohana Berkins y además una serie de ficción basada en la novela Indias blancas, de Florencia Bonelli. Hay otros proyectos en desarrollo, a la espera de tener una perspectiva clara sobre el retorno a la actividad.

Encabezas un organismo de la industria, ¿qué funciones y objetivos tiene?

Actualmente presido la Cámara Argentina de la Industria Cinematográfica. Fundada en 1987 por productores pioneros de nuestro cine, en la actualidad nuclea a 35 de las empresas productoras más destacadas del cine argentino. Trabaja activamente en la promoción y la defensa de la producción cinematográfica nacional, en la difusión pública de sus logros, y en el fortalecimiento y cumplimiento efectivo de las leyes que protejan y beneficien al audiovisual argentino.

¿De qué manera se «metió» el feminismo de los últimos años en nuestra industria cinematográfica?

El movimiento de mujeres lleva años reclamando sus derechos en la industria cinematográfica. Pioneras de esos reclamos y de la visibilidad de la obra de mujeres en el cine fueron María Luisa Bemberg, Lita Stantic, Beatriz Villalba Welsh, Gabriela Massuh, Marta Bianchi, Annamaria Muchnik al crear en los años 90 el Festival de Cortos «La Mujer y el cine». La generosidad de ellas permitió que en aquel momento nos encontráramos muchas jóvenes realizadoras, productoras, actrices, técnicas: Paula Hernández, Sabrina Farji, Lucrecia Martel, Julia Solomonoff y muchas otras de las mujeres más reconocidas de nuestra actividad dimos nuestros primeros pasos en «La mujer y el cine». La actual marea verde reivindica luchas históricas y va hacia adelante con un reclamo que ya no debería ser un reclamo, sino una realidad: 50 y 50 en la actividad cinematográfica. Apoyo esa lucha y espero que pronto seamos «al menos, la mitad de todo», como dice Marta Andreu, presidenta de CIMA, Asociación de Mujeres Cineastas de España.

¿Cómo afecta la pandemia a la industria cinematográfica?

Los protocolos de filmación, en los que venimos trabajando desde CAIC hace ya meses, son necesarios y complejos de implementar. A la vez implican un costo extra a la producción que habrá que ver cómo se solventa. La pandemia ha sido un duro golpe para una actividad que es básicamente de contacto y de intercambio y estamos todos adaptándonos a la nueva situación y pensando lo más creativamente posible. Con relación a los espectadores, el público se ha mudado al consumo de contenidos desde su hogar y ese consumo ha crecido exponencialmente. Hay necesidad de contenidos, sin duda.

¿Desaparecerá el cine en su forma tradicional?

No creo que el cine desaparezca. Es una actividad social y cultural donde suceden más cosas que «ver una película». Superado este momento de incertidumbre, creo que volverá y nos dará mucho gusto estar en la sala oscura, compartiendo con amigos y con desconocidos una película y luego comentándola al salir.

vimeo.com/ragonevanessa En este link se puede ver el material fílmico inicial de Ragone. En él se ve a la productora explorar sus orígenes y la amistad de su padre con Edgar Bailey, Miguel Brascó y Paco Urondo.