ATLAS

MUSEOS

El Alma de los Objetos


Por Daniela Quintana

El Museo GRASSI (Alemania), es el anfitrión de la muestra The Soul of Objects, que se clausura el 27 de septiembre, luego de 144 días como la muestra especial del año, que a su vez la primera muestra de artes aplicadas latinoamericanas en un lugar no hispanohablante. El siguiente destino está en España, y es el Madrid Design Festival, allí también será la muestra principal del evento, que se inaugura el 16 de febrero del año entrante.

Curada por la periodista argentina Luján Cambariere, The Soul of Objects, la monumental muestra que ocupa 1000 metros cuadrados del Museo GRASSI de Artes Aplicadas de Leipzig, en la que participan 13 países y 56 proyectos, está estructurada como un rito de pasaje sensorial, y en pocos días apaga sus luces tras haber servido de trinchera para exponer la identidad, las técnicas ancestrales y la riqueza del diseño y las artesanías latinoamericanas.

La muestra surge como contracara del modelo eurocéntrico que asocia el diseño únicamente con la tecnología industrial y la frialdad del trabajo seriado; Luján explica que para ella “la verdadera forma de proyectar en Latinoamérica reside en el trabajo manual, en la co-creación ética con comunidades tradicionales y en la capacidad de dotar de espíritu a los objetos cotidianos”.

Planteada en tres grandes núcleos, que se corresponden conceptualmente con los tres primeros capítulos del libro homónimo (publicado en 2017, por Ed. Paidós y con 2da edición por Ed. Experimenta), la exhibición abre con una sala nombrada Materia y espíritu, allí se recibe a los visitante con el mapa textil El jardín de América, que el artista Jorge Lizarazo realizó en conjunto con la cooperativa Hechizoo (Colombia). Esta obra está tejida a mano con hilos de oro, metal y aluminio  y replica la flor nacional de cada país, siguiendo las divisiones políticas geográficas; al respecto Luján dice “necesitaba un mapa en la entrada, porque el público europeo a veces tiene un desconocimiento de la región” y añade “la participación de esta obra fue posible gracias a Cristina Grajales”.

Compartiendo el espacio, está la silla-trono La misión, de Pedro Barrail (Paraguay), quien recuperó copias de sillas del icónico diseñador europeo Gerrit Rietveld y las hizo intervenir con pirograbados por artesanos indígenas de la comunidad Aché; “cuando los alemanes ven esta colonización inversa en general se genera una situación de risa”, cuenta Luján. En esta misma sala se encuentran los vestidos de alta costura contemporáneos que surgen de una cooperación horizontal y respetuosa que Ani Álvarez Calderón y Neyra Perez realizarón con artistas de las comunidades amazónicas Iskonawa y Shipibo-Conibo (Perú); detrás de las prendas, se exponen los textiles originales pintados con patrones tradicionales Kené e Iskonawa, evidenciando un proceso libre de apropiación cultural.

La segunda sala de la exposición se titula Materia y espíritu (Luján propuso originalmente llamarla Arte visionario porque trata sobre el arte que "ve", pero el museo le pidió modificarlo para que el público alemán lo asimilara mejor); este espacio está dedicado a los objetos cotidianos que poseen energía espiritual, una noción que resulta sumamente opuesta e inusual para la mentalidad de diseño tradicional alemana. Entre los objetos expuestos están las Ekekas de la ceramista boliviana-argentina Cynthia Villa Soto, inspirados en el ritual andino de la fiesta de las Alasitas. Esta sala alberga otros casos de joyería espiritual como la realizada por Rita Soto Ventura (Chile) que explora materiales y técnicas ancestrales como la micro-cestería en crin de caballo y la joyería de alta precisión, que la artista Antonella Scavone materializa para preservar e innovar en filigrana, una de las técnicas más tradicionales de su Paraguay natal.

La última sala de la muestra, es un espacio rodeado de ventanales que se abren hacia los jardines del museo y está dedicada al binomio diseño-artesanía, allí se destacan especialmente dos proyectos por su carga conceptual e histórica; uno de ellos son las monumentales alfombras de Olga Fish Folklore, que narran la historia de Ecuador y están tejidas a mano por artesanos locales; sobre este proyecto Luján reflexiona “el nivel de detalle y precisión de estas piezas es tan asombroso que parecen de fabricación industrial”. 

Para cerrar esta mínima selección de proyectos, que me sirvieron de ejemplo para dar cuenta de lo colosal de la exhibición, está el trabajo de Renato Imbroisi (Brasil), que es considerado por Luján: un maestro de la co-creación ética; en esta ocasión trabajó para romper la invisibilización del artesano en el diseño y expone 2 paneles con autorretratos confeccionados con la técnica de randa renascenza (un encaje brasileño similar al crochet) que están elaborados por las propias artesanas de Paranaiba, y de alguna manera la presencia de estos rostros hace que todas ellas estén presentes en la sala de Leipzig. 

La llegada de la muestra al prestigioso museo GRASSI comenzó con una cita de compromiso de apenas cinco minutos en pleno invierno; sin embargo, al ver las imágenes del portfolio que presentó Luján ese compromiso inicial de las autoridades se transformó en entusiasmo y tras superar un largo y riguroso proceso de selección en el que compitió con múltiples propuestas, el proyecto liderado por Luján Cambariere terminó consagrándose y ocupando el lugar de gran muestra especial del año.

El siguiente puerto es el Madrid Design Festival, y la muestra tendrá una pequeña variación en su nombre: Celebración, El alma de los objetos e inicia el martes 16 de febrero y se extenderá hasta el lunes 3 de mayo, hoy Luján está gestionando nuevas incorporaciones de diseñadores latinoamericanos en diálogo con España y Portugal, uno de ellos es Ignacio Ciocchini que recientemente lanzó la colección Paella, usando como materia prima descarte de cáscara de arroz de la empresa Birdmind; también será de la partida Sudakas, que es un colectivo de diez mujeres joyeras pertenecientes a Argentinas, Brasil, Chile cuyo trabajo explora la tensión del entorno mediante la materia, el cuerpo, la tecnología y lo natural o artificial, creando un escenario sin fronteras.

Luján Cambariere, a través de su trabajo como periodista, recorrió América, y ahí comprendió que, ante la falta de industrias pesadas, el trabajo manual y la artesanía son la verdadera y legítima manera que tiene Latinoamérica de hacer diseño; ella expresa una fuerte convicción de que para destacar en el mundo no se debe imitar la tecnología europea, sino apostar con orgullo por lo propio, dotando a los objetos cotidianos de un alma.

Todas las fotos de la nota son gentileza de Luján Cambariere