La Academia Nacional de Bellas Artes (ANBA) y Fundación IDA organizaron la Primera Jornada de Diagnóstico del Diseño en la Argentina, reunieron a 21 referentes de sectores públicos y privados, para compartir intervenciones breves con la intención de abrir el debate sobre el estado actual y los rumbos posibles de una disciplina que se debate entre la herencia moderna y las demandas de un futuro incierto. La actividad se transformó en un sismógrafo de las tensiones sectoriales que van desde la actividad industrial hasta la inteligencia artificial, sin dejar de lado el archivo como resistencia y la necesidad de nuevas políticas públicas.
Por Daniela Quintana
31.08.2026
La Jornada estuvo curada y coordinada por María Sánchez (académica de número de ANBA) y Mariel Szlifman (directora de IDA), en la edición se destaca la participación de la doctora e investigadora Verónica Devalle. Sergio Baur (Presidente de ANBA) y Raúl Naón (Presidente IDA) estuvieron a cargo de las palabras de apertura y ambos comparten la convicción de que el diseño constituye una dimensión significativa de la cultura, que es necesario registrar y preservar mediante archivos y colecciones.
Las ponencias tuvieron puntos de coincidencia y disidencia en diferentes aspectos, y cada expositor buscó articular desde su expertise el tema propuesto desde la organización: El diseño en el siglo XXI: tensiones, transformaciones y horizontes.

La Jornada estuvo curada y coordinada por María Sánchez (académica de número de ANBA) y Mariel Szlifman (directora de IDA), en la edición se destaca la participación de la doctora e investigadora Verónica Devalle. Sergio Baur (Presidente de ANBA) y Raúl Naón (Presidente IDA)
Soberanía y memoria: El archivo como acto político
Para Daniela Gutiérrez (Presidenta de Fundación Medifé) el diseño no puede entenderse sin una ética del cuidado, desde su perspectiva la preservación de documentos y objetos no es una acumulación pasiva, sino una herramienta geopolítica, porque interrogar un archivo es una estrategia para desplazar agendas ajenas. En esta línea de construcción de identidad, Franco Chimento (curador de diseño del MAMBA) advirtió sobre la desvalorización histórica de lo propio, indicando que los archivos y museos deben servir para enraizar la idea del orgullo nacional y promover el orgullo de la producción nacional y de la industria nacional, para romper con la narrativa de una supuesta incapacidad competitiva del país. En su exposición Marcela Fibbiani (co-fundadora y editora de 90+10) instó a construir marcos de legitimación propios para evitar que el diseño local sea reducido a un exotismo por los centros hegemónicos del norte.
Lo sistémico, la gestión de la incertidumbre y la enseñanza
Marcelo Ghio (Director de Editorial Experimenta) abrió el debate señalando que el diseño ya no opera solo sobre objetos, sino sobre infraestructuras invisibles y algoritmos, y en este contexto global difuso, la tarea del diseñador se ha transformado y más que buscar controlar, el desafío está en gestionar incertidumbres. Esta postura fue reforzada por Raquel Ariza (Directora de Ecoinnova), quien enfatizó la transición del producto al servicio y ahora del servicio al sistema, subrayando que estos sistemas complejos requieren que el diseño los haga accesibles. Por su parte, Marta Almeida (Directora de la Licenciatura en Diseño de la Universidad Torcuato Di Tella) advirtió sobre la obsolescencia de las especialidades tradicionales frente a la inteligencia artificial, proponiendo un diseño integral capaz de gestionar sistemas basados en agentes más que productos finales. Mientras que Mónica Pujol Romero (doctora en Diseño y fundadora de DiSUR), expone que ante la persistencia de modelos hegemónicos heredados hay que subvertir el régimen escópico temporal que coloniza los imaginarios futuribles latinoamericanos y para ello propone articular una praxis colectiva regional que restituya la capacidad de proyectar futuros en primera persona desde prospectivas situadas.

La Academia Nacional de Bellas Artes (ANBA) y Fundación IDA organizaron la Primera jornada de diagnóstico del diseño en la Argentina, reunieron a 21 referentes de sectores públicos y privados, para compartir intervenciones breves con la intención de abrir el debate sobre el estado actual y los rumbos posibles de una disciplina que se debate entre la herencia moderna y las demandas de un futuro incierto. La actividad se transformó en un sismógrafo de las tensiones que operan en el sector y van desde la actividad industrial hasta la inteligencia artificial, sin dejar de lado el archivo como resistencia y la necesidad de nuevas políticas públicas.
Producción y territorio: Descentralización en tiempos de crisis
Sebastián Feinsilber (Coordinador del Plan Nacional de Diseño), subrayó que el diseño no es un servicio abstracto, sino un motor de desarrollo que tracciona cadenas de valor estratégicas, a través de la articulación pública y privada, dejando en claro que el diseño es un sector productivo que opera dentro de un entramado productivo amplio. Mientras que Hernán Fretto (Diseñador industrial e investigador) planteó una mirada pragmática local, en donde diseñar casi siempre implica trabajar más desde lo posible que desde lo ideal y sumó “en Argentina, las oportunidades más significativas emergen en las escalas intermedias y en la infraestructura social, donde el diseño puede generar impacto real desde la inteligencia contextual y la proximidad”. Carolina Muzi (Periodista, editora y curadora) trajo a la mesa la cruda realidad del "industricidio" y la desarticulación de políticas públicas actuales y puso el foco en rol del diseño y de los diseñadores con respecto a la seguridad de la población, refiriéndose a los controles de calidad en alimentos, salud y energía que hoy están en riesgo, no solo para el consumo interno sino también como un perjuicio para quienes necesitan exportar. Con una mirada geopolítica Juan Manuel Garrido (co-fundador y co-director de El Gato y La Caja), propuso una transición material centrada en la vida, advirtiendo que Argentina tiene la capacidad para dejar de ser solo vendedora de materia prima barata y para llevar adelante dicha transición hacen falta diseñadores para resolver problemas de innovación, de adopción de tecnologías, de financiamiento, de la relación de las personas con las interfaces, de ontología, de los mundos que vamos a crear.
Hacia una agenda de acción
El resultado de esta primera jornada de diagnóstico del diseño en la Argentina evidencia que no basta con el talento individual si no existe un entramado que lo sostenga. La relevancia de este tipo de encuentros, que involucra a todo el ecosistema de diseño, radica en su capacidad para esbozar líneas de acción concretas que puedan transformarse en políticas públicas que protejan a la industria nacional y el bienestar ciudadano; pero también es relevante compartir puntos de convergencia y divergencia en cuanto a la formación de nuevos profesionales, con la intención de convertirlos en gestores de sentido en un territorio que, aunque frágil, es un laboratorio privilegiado para la innovación situada.
Todas las fotos de esta nota son gentileza de Fundación Ida
