Design frontiers

El universo experimental de Mitchell Joachim

Un arquitecto y urbanista que se mueve entre mariposas, terrarios y ficciones de Jorge Luis Borges.

Por Vivian Urfeig

03.06.2020

La arquitectura en el ojo del microscopio. El urbanismo como un experimento que fusiona naturaleza y tecnología. Estos son los temas que el arquitecto y urbanista estadounidense Mitchell Joachim, cofundador de Terreform ONE y profesor en New York University, disecciona en su laboratorio creativo. Joachim formó parte del estudio de Frank Gehry y trabajó con el arquitecto chino Ieoh Ming Pei, dos pilares de la arquitectura moderna. En la mochila, lleva además otra carga: la de haber figurado en la lista de «Las 100 personalidades que están cambiando América», según la revista Rolling Stone. Su nombre también fue publicado entre los Now 99, personalidades emergentes según la revista Dwell. Los premios que cosechó van desde el Lafarge Holcim, el Architect I D y el de Diseño Urbano AIA de Nueva York hasta el Zumtobel Award for Sustainability. Fanático de la ciencia ficción y, en especial, de la literatura de Jorge Luis Borges, Mitchell promueve un activismo medioambiental desde el diseño y la arquitectura.

Cuando hace 10 años sorprendía a la audiencia de TED Conferences con sus rastas por la cintura y el desarrollo de viviendas realizadas con carne artificial no se imaginaba que los años no sólo le cambiarían el look (ahora se muestra totalmente calvo), sino que acrecentarían también el desafío experimental en torno a la biología molecular. Desde la Fab Tree House, una casa que de tanto integrarse al medio ambiente termina mimetizada en el entorno, hasta el cultivo de casas “de carne” y santuarios de mariposas en plena Nueva York, Mitchell se posicionó como una de las voces que suenan más alto entre los que cuestionan paradigmas de la arquitectura tradicional.

Fachada del Santuario de la Mariposa Monarca. Gentileza.

¿Cuáles son los aspectos claves de una ciudad sustentable?

Intento evitar el término sustentable porque no creo que sea lo suficientemente exacto. Si le preguntaras a diez arquitectos cómo lo definirían, recibirías diez respuestas completamente distintas. Yo utilizo el término socio-ecológico ya que me resulta más específico porque relaciona el ámbito de la intervención interdisciplinaria. Los aspectos claves de una ciudad socio-ecológica radican en entender elementos centrales, tales como desechos, comida, aire, energía, movilidad, equidad y biodiversidad. Las ciudades están llenas de cuestiones complejas que afectan nuestra salud en cada uno de esos niveles. Estos elementos respaldan un enfoque que tiene varios abordajes y que habla de recalcular la estrategia urbanística de distintas áreas.

¿Cómo avanza el desarrollo del Monarch Butterfly Sanctuary (Santuario de la Mariposa Monarca), el edificio de 8 pisos en el corazón de NoLiTa, Nueva York?

Está en etapa de aprobación. El objetivo inminente es frenar la extinción de la mariposa monarca (la especie que se alimenta de néctar y tiene un rol principal como polinizador). En este sentido, la intención es crear un hábitat a escala del edificio para que la mariposa recupere presencia en el contexto del reino urbano. El desarrollo será vital, como un gran terrario a cielo abierto. No se trata de un criadero de mariposas en cautiverio, sino de una arquitectura al servicio de promover su reproducción, que aportará estrategias urbanas alineadas con el cuidado al medio ambiente.

¿El desarrollo se vincula con estrategias constructivas de muros vivos?

En este sentido, se contemplan las plantaciones abiertas de flores de néctar y acslepia, más conocida como algodoncillos, la flor indispensable para el ciclo de vida de la monarca. Esta solución botánica se implementará en la cubierta y la fachada trasera, donde con el tiempo “crecerá” un hábitat natural para monarcas salvajes. Además de la envolvente del edificio, este bioma está planteado como un nuevo punto de encuentro y convivencia entre personas, plantas y mariposas.

Santuario de la Mariposa Monarca. Gentileza.

¿Qué opina sobre el Bosco Verticale, los jardines en altura desarrollados or Stefano Boeri para mejorar la calidad del aire y aumentar la biodiversidad de Milán? ¿Y sobre Toyota Woven City, la ciudad inteligente diseñada por Bjarke Ingels, que propone optimizar la movilidad y la conectividad?

El trabajo de BIG (Bjarke Ingels Group) es siempre excepcional, brillante e innovador. Bjarke es un arquitecto magnífico y, además, un buen amigo. Creo que el mundo está mejor gracias a su producción constante, intensa y creativa. Estoy muy ansioso por conocer el funcionamiento de Toyota Woven City, una auténtica incubadora urbana ubicada en Japón, aunque aún sigue en etapa piloto. Sin embargo, el proyecto que ahora lo obsesiona, Masterplanet (master plan para el planeta), revolucionará nuestra profesión para siempre. Desafortunadamente, también generará mucha controversia y se ganará enemigos. Pero Bjarke es consciente de los obstáculos asociados con el pensamiento utópico. Bosco Verticale, por otro lado, es muy buen proyecto. Pero esperemos un tiempo y veamos qué hacemos desde Terreform ONE.

¿Cuál es el objetivo de Terreform ONE en estos tiempos?

Nuestro lema es “diseñar contra la extinción”. Terreform ONE es un laboratorio de investigación de arquitectura y diseño urbano sin fines de lucro. Nos esforzamos para combatir la desaparición de las especies planetarias a través de activaciones de diseño vanguardistas. Nuestro trabajo apunta a poner en valor el potencial ambiental de hábitats, ciudades y paisajes alrededor del mundo.

¿Cuáles son los mejores proyectos innovadores de arquitectura?

De Ensamble Estudio me fascina Truffle House, de Philip Beesley el proyecto Hylozoic Ground. De EcoLogicStudio, HORTUS y de Daisy Ginsberg, Designing for the Sixth Extinction. Además me interesa Rachel Armstrong, al frente de Venice Protocells y la instalación Algae-Cellunoi de Marcos Cruz, entre otros tantos que admiro.

¿Aparte de Antoni Gaudí, algún otro gran maestro?

Encuentro el trabajo de Gaudí absolutamente inspirador más allá de cualquier comparación. Después de su obra aprecio profundamente el trabajo de mis mentores y profesores. Entre ellos, William J. Mitchell (arquitecto, urbanista y educador), Alex Krieger (arqueólogo), los arquitectos Frank Gehry, Moshe Safdie. I.M. Pei. Mitchell fue mi asesor doctoral en MIT (Massachusetts Institute of Technology), quien me transmitió la fuerza de la naturaleza. Siempre estaba interesado en explorar las ideas conceptuales detrás de las ciudades inteligentes. Juntos, en el Laboratorio de Medios del MIT, cruzamos los límites de la pregunta ¿Qué es la arquitectura? ¿Para quién proyecta? Me sentí muy honrado cuando integré el equipo del City Car, en el estudio de Gehry: un miniautomóvil biplaza que lleva toda la maquinaria en las ruedas, enteramente eléctrico y recargable.

Cuando recibiste el premio por el proyecto “The City of the Future” mencionaste a Jorge Luis Borges entre tus fuentes de inspiración…

Absolutamente. Adoro las narrativas y ficciones de Borges: El emporio celestial de conocimientos benévolos es una pieza clave. Además, un cuento, ya clásico, al que vuelvo cada tanto, “La Biblioteca de Babel”.

También me sumerjo en las historias de Ítalo Calvino, Umberto Eco y Neal Stephenson. Del género de ciencia ficción elijo clásicos: Julio Verne, Isaac Asimov y Frank Herbert. Y del cine me quedo con una película favorita: Brazil, de Terry Gilliam. Brazil es distópica, un sueño cinematográfico cuya trama hiperbólica se volvió realidad. Siempre quise ser como el guerrillero Harry Tuttle, el personaje de Robert De Niro, un ingeniero de calefacción rebelde que operaba fuera del sistema burocrático.