Design frontiers

Isaac Michan, entre la tecnología y lo tradicional

El arquitecto mexicano fundó su estudio, Michan Architecture, en 2010. Desde allí, trabaja con la idea de laboratorio, explorando las posibilidades que se dan en la fusión entre técnicas ancestrales y modernas.

Por Vivian Urfeig

22.02.2021

Desde la base de operaciones ubicada en Lomas de Chapultepec, Ciudad de México, Isaac Michan investiga soluciones arquitectónicas con herramientas tecnológicas, pero también con instrumentos artesanales basados en la observación. Contextos, implantaciones, topografías, condiciones climáticas y un poco de futurología son algunas de las variables que fusiona a la hora de proyectar.

Para definir a su estudio como un “laboratorio de arquitectura”, Michan repasa los estímulos que lo fueron moldeando. Con sólo 35 años, el arquitecto recibido en la Universidad Iberoamericana de México voló con su diploma hacia Estados Unidos, donde cursó la Maestría en el Pratt Institute de Nueva York. En 2020 recibió el League Prize para Jóvenes Arquitectos + Diseñadores que anualmente organiza la Architectural League de Nueva York. Un año antes obtuvo el Progressive Architecture Award por uno de sus proyectos más relevantes: el edificio DL1310 diseñado en colaboración con el estudio Young & Ayata, dirigido por Michael Young y Kutan Ayata. Además, el sitio Architizer destacó el complejo de vivienda social Z53 como la mejor construcción de residencias de bajo costo.

Vivienda social Z53. PH: Rafael Gambo/Gentileza Michan Architecture.

¿Qué necesidades espaciales contemplaste en el proyecto de vivienda social Z53?

Partimos de los principios de ventilaciones cruzadas, iluminación natural y optimización de espacios y, a la vez, encaramos una investigación material para evaluar las posibilidades. Esta tipología se suele resolver con estructuras de tabiques y ladrillos. La idea fue buscarle la vuelta y generar, desde la fachada, un juego visual. Por una cuestión de costos decidimos dejar a la vista el material, tal cual es. Produjimos piezas más grandes y más chicas que las tradicionales. Logramos una fachada viva, que reinterpreta al típico muro de tabique, borrando la división entre estructura y ornamento. Un juego de luces y sombras que genera diferencia a partir de la homogeneidad.

¿Qué aspectos limitaron al proyecto?

El presupuesto y el número de viviendas requerido por el comitente fueron transformados en oportunidades. Con pequeñas mutaciones en las técnicas tradicionales de construcción generamos espacios únicos que responden a la estética local produciendo nuevas alternativas y relaciones entre tecnología y tradición. El complejo de tres torres contempla que todas las unidades tengan acceso a los patios centrales, un dato que no es menor en zonas de alta vulnerabilidad.

El ladrillo como material exclusivo también protagoniza el Pabellón temporal construido para el festival Mextrópoli, el foro de arquitectura latinoamericano.

Es muy versátil como material y muy arraigado en nuestra cultura. En este proyecto, un auditorio, jugamos con la geometría orgánica para generar una esfera invertida. Generamos impacto, provocamos sensaciones de sorpresa al usuario. Una bóveda invertida que funciona como un contenedor en la Alameda Central, un oasis en medio del caos del Centro Histórico de la ciudad.

Auditorio construido para Mextrópoli. PH: Jaime Navarro/Gentileza Michan Architecture.

¿Cómo fue el desarrollo de la alteración manual que crearon junto al estudio neoyorkino Young & Ayata?

El intercambio con ellos fue muy productivo, los conocí mientras preparaba mi tesis. Juntos proyectamos el edificio DL1310, un complejo de viviendas de siete unidades al sudeste de Ciudad de México. El foco está puesto en despegarse de las medianeras, entonces las ventanas juegan un rol clave. Tuvimos en cuenta el futuro para proyectar el presente y garantizarles a los usuarios que, si más adelante se construyen edificios linderos, tendrán sus visuales intactas. Así, rotamos las ventanas, invertimos la tradicional idea de fachadas hacia el exterior. Con estas ventanas internas, las fachadas se desdoblan. El diseño de un pequeño dispositivo casero delineó el perfil del volumen.

¿Cómo funciona ese detalle y en qué está basado?

Estudiamos la arquitectura de de Félix Candela (arquitecto español que difundió el formato de las superficies tridimensionales conocidas como paraboloides hiperbólicas) y nos contactamos con carpinteros para profundizar técnicas ancestrales. La producción de piezas parte de pequeños bloques de madera que generan un error o alteración en el encofrado. Fue una operación artesanal y el proceso fue tan intenso como interesante.

Un diseño basado en la producción manual que se anticipa al futuro.

Absolutamente. Buscamos especialmente ese “error” para generar un movimiento sutil entre las ventanas empotradas. Tomamos la decisión de reducir la huella del edificio y las paredes laterales del lote, dejando espacio para 22 aberturas de distintos tamaños que giran en la fachada. Dan como resultado un mosaico de trapecios invertidos y reglados en todos los lados. Desde el interior, estas ventanas crean una variedad de vistas y perspectivas a medida que la fachada cambiante se combina con diseños de unidades estandarizados.

Edificio DL1310, construido junto a Young & Ayata. PH: Alexandra Bové/Gentileza Michan Architecture.

¿Hacia dónde va tu búsqueda en cuanto a tecnología e innovación?

Me interesa el híbrido que se genera entre técnicas tradicionales de construcción y herramientas de diseño digital, aparecen resultados inesperados. Esta exploración resulta ideal en contextos como los de México o Argentina. Un ejemplo es el edificio Z53, en el que se probaron las cualidades estructurales y estéticas del ladrillo con medios de diseño digitales; luego se tradujeron y plasmaron en el proyecto con mano de obra local y metodologías tradicionales de construcción.

¿A quiénes consideras tus referentes?

A Carlo Molino, arquitecto, fotógrafo y diseñador italiano; me inspira mucho su forma de trabajo. A Enric Miralles, un arquietecto español que trabajaba mucho con las tecnologías existentes en su época. También Juan O’Gorman, un arquitecto mexicano modernista que personalizó la disciplina. De la escuela paulista, João Batista Vilanova Artigas.

Con respecto a la pandemia, ¿cuál puede llegar a ser el aprendizaje en relación a las nuevas formas de habitar?

Definitivamente se necesita mucho espacio exterior, hay que revisar ese punto y pensar en soluciones flexibles, distintos tipos de configuraciones. Es un tema clave, que ya no va a depender del arquitecto, sino que la sociedad toda lo va a requerir.

Foto de portada. Edificio DL1310. PH: Alexandra Bové/Gentileza Michan Architecture.