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París, un recorrido sensorial por las instalaciones urbanas

En el marco de Maison&Objet, recorrimos las instalaciones y experiencias inmersivas que tomaron la ciudad francesa.

Por Vivian Urfeig

20.09.2023

Ernest Hemingway eligió como título para su biografía París era una fiesta, la crónica donde narró sus desventuras junto a los miembros de la bohemia Generación Perdida. Y la Semana de Diseño de París 2023 no hizo más que ratificar que el nombre le calza perfecto a la ciudad que entre el 7 y el 11 de septiembre fue, literalmente, una fiesta del diseño, el arte y la arquitectura.

En el marco de la exposición de tendencias Maison&Objet, y organizado por la misma compañía que articula ambas programaciones (Safi Salons), se sucedieron instalaciones, experiencias inmersivas, intervenciones urbanas, recitales y proyecciones en espacios públicos emblemáticos. La consigna fue ampliamente cumplida: se multiplicaron las experiencias para maximizar el disfrute de la ciudad y el contacto con el diseño. La convocatoria a artistas disruptivos fue la gran apuesta para transformar la clásica escenografía parisina en una suerte de propuestas lúdicas e interactivas que llamaron a reflexionar sobre el cambio climático, la cultura del trabajo artesanal y las alteraciones que se suceden a partir de la luz, una forma de pensar el paso del tiempo. Desde la fachada de la Ópera hasta la cúpula de las Galerías Lafayette, pasando por los patios del hotel de Sully o el Museo de los Archivos, las propuestas urbanas –y efímeras—funcionaron como un imán para los visitantes. Sólo por Maison&Objet pasaron más de 85 mil personas, que sumadas a las que recorrieron las calles de Les Marais, Montmartre o Rive Gauche coparon París en busca de emociones, sensibilidad y contacto sensorial entre los 350 puntos estratégicos que movilizaron a la ciudad.

Instalación del estudio japonés Invisi en el Museo de los Archivos. Gentileza Paris Design Week - Maison&Objet.

Multifacéticos y transdisciplinarios, los itinerarios recorrieron locaciones distribuidas en Concorde, Etoile, Marais, Bastille, Palais Royal y Place des Victoires. Galerías, salas, escuelas de diseño, museos e instituciones culturales fueron sede de las intervenciones que vibraron fuerte en los espacios públicos.

Como parte de los trabajos de restauración en el Palais Garnier, la Ópera Nacional de París invitó a Jean René (JR), artista y fotógrafo urbano, a vestir los andamios que cubren el monumento, creando una instalación que transformó la icónica fachada en un gran telón escenográfico que reproduce la entrada a una caverna gigante, con guiños a elementos de la arquitectura parisina. En la cueva se proyectaron, entre otros, imágenes de El Bolero de Ravel y distintas escenas de óperas. “Las ruinas reflejan la fragilidad de los monumentos y cuestionan su naturaleza eterna. Al mismo tiempo, se puede percibir un trabajo en constante reconstrucción, como lo demuestran los numerosos andamios presentes”, señaló el artista sobre la instalación pública, una de las más visitadas de la agenda.

Los diseñadores industriales independientes se agruparon en L'Espace Commines, un espacio con impronta industrial que reunió a más de 30 talentos emergentes en la sección Paris Design Factory, una usina que gestiona la escena joven internacional. Entre los participantes se destacaron la silla escolar Mullca 510 de Prisca Razafindrakoto, las mesas Spinner de acero inoxidable de Nicolás Zanoni, y la profunda investigación sobre el valor de la cerámica de Camboya de Camillo Bernal, que reprodujo procesos artesanales para lograr piezas de colección. Celebrar las herramientas fue la propuesta del estudio Recre, que articuló materiales autóctonos y algoritmos para dar forma a una colección de objetos y luminarias atípica. La impresión 3D, en tanto, fue la tecnología empleada por Adarsh Nellore, quien logró crear objetos de manera generativa, fabricados de forma aditiva que exploran el papel de la inteligencia artificial y la reconstrucción digital en el diseño.

Los jardines del Hôtel de Sully se convirtieron en la plataforma de lanzamiento del colectivo multidisciplinario Uchronia, que toma prestado su nombre de una reflexión sobre el tiempo ficticio y lo efímero. El espacio experimental y artístico que desplegaron en esta locación llenó de color el invernadero y el palacio patrimonial del barrio de Les Marais, generando impacto y contraste con el clásico edificio. La colección de mobiliario estridente y atípico se destacó por un biombo gigante con motivos florales y ondulados, una cama circular con almohadones de flores, mesas velador en forma de corazón y otros objetos más cerca de la psicodelia que de la aristocracia que habitó el palacete.

Como una pieza de joyería exclusiva, del siglo XVIII, el gran patio interior del edificio del Hotel de la Marina contuvo una instalación de discos de vidrio soplado. La escultura a gran escala, obra de Jeremy Maxwell Wintrebert se recostó en el piso para dialogar sobre el pasado y el presente, lo terrenal y lo celestial, la artesanía tradicional y la creación contemporánea. El contraste entre la piedra y el vidrio generó una situación donde lo efímero y lo ancestral confluyeron en los 80 discos que fueron cambiando de colores según pasaron las horas.

Instalación en el Hotel de la Marina por Jeremy Maxwell Wintrebert. Gentileza Paris Design Week - Maison&Objet.

Los efectos de la luz también fueron inspiradores para la artista coreana Kimsooja, que por primera vez interviene en una obra site specific uno de los conjuntos emblemáticos de París: las Galerías Lafayette. Kimsooja transformó la cúpula del Boulevard Haussman en una invitación a viajar en el tiempo. Construida en 1912 esta cúpula difundía matices de color gracias a las vidrieras diseñadas por Jacques Grüber. Pero cuando se sustituyeron por vidrios blancos se perdió el brillo y el espelendor. Así, Kimsooja rinde homenaje al pasado reintroduciendo sutilmente el color a través de la luz. La instalación, To Breathe, entreteje un vínculo con el emblema del Art Nouveau a través de una película que proyecta colores en las superficies. En las externas, al aire libre, se aprecian los colores según pasan las horas. Y en los pasadizos internos, con acceso al público, los auriculares que forman parte de la experiencia reproducen la respiración de la artista coreana que inhala y exhala, invitando a detener el tiempo, escuchar y sentir.

Galerías Lafayette intervenidas por la artista coreana Kimsooja. Paris Design Week - Maison&Objet.

El “andamio más alto del mundo” fue la intervención que copó los jardines del Palacio Real y que seguirá instalada hasta noviembre. Emmanuel Barrois, reconocido maestro del vidrio que trabajó con el arquitecto Kengo Kuma, levantó una obra monumental: Reflexions. De 15 metros de altura y 8 toneladas de vidrio, la escultura refleja los colores del arcoíris para plantear interrogantes sobre lo material y lo inmaterial y concientizar sobre la reutilización y el desarrollo sostenible.

Por otra parte, el estudio japonés Invisi acaparó el patio del Hôtel de Soubise, sede del Museo de los Archivos Nacionales de Francia. Lo hizo con un xilofón en espiral gigante, construido en madera. El dispositivo lleva el nombre de Ko-Tone Spyral Xylophone y, a escala humana, es una pieza de diseño musical que se activa cuando los usuarios colocan una bolita de madera en la parte superior, permitiendo que se deslice por los pequeños escalones tallados. El resultado: los sonidos de "Jesu, Joy of Man's Desiring", una cantata de Johann Sebastian Bach.

Ko-Tone Spyral Xylophone: un xilofón en espiral construido con madera realizado por el estudio japonés Invisi. Gentileza Paris Design Week - Maison&Objet.

La Semana de Diseño de París desplegó artefactos urbanos, auténticos circuitos inmersivos para detenerse a contemplar la ciudad y sus vínculos con el pasado y el presente. Estos dispositivos interpelaron las experiencias sensoriales barrio por barrio a la vez que requirieron un cambio de perspectiva, una nueva mirada del tejido urbano. Como decía Hemingway, París fue una fiesta. Esta vez, de estímulos creativos.