Nuevos paradigmas

Ruth Estévez: "La arquitectura es una práctica cultural"

La cofundadora de LIGA, el espacio en Ciudad de México dedicado a la exhibición y promoción de la arquitectura, comparte sus ideas sobre los rasgos de la disciplina en Latinoamérica y cómo la pandemia afectó la forma de exponerla.

Por Carolina Corti

19.11.2020

Ruth Estévez es una curadora y escritora nacida en Bilbao, España. Actualmente reside en Nueva York, donde se desempeña como directora de la Fundación Amant. La trayectoria de Estévez incluye proyectos curatoriales que conjugan el arte, la política y el teatro. Es co-curadora de la 34ta Bienal de San Pablo y en el pasado fue curadora en el Rose Arte Museum y co-curadora de Idiorhythmias, el programa de performance, música, poesía y texto del MACBA, en Barcelona. También fue directora y curadora en el REDCAT/CalArts en Los Angeles.

En 2011, co-funda LIGA, un espacio en la Ciudad de México dedicado a la exhibición y la promoción de la arquitectura. La iniciativa surgió junto a Carlos Bedoya, Wonne Ickx, Víctor Jaime y Abel Perles de la oficina local Productora, con el objetivo de mostrar el trabajo de arquitectos latinoamericanos, vincular la arquitectura con otras prácticas, y ofrecer un foro para conversar sobre problemáticas político-sociales contemporáneas. Además de las exposiciones, LIGA organiza programas públicos, convocatorias y publicaciones y, a casi una década de su nacimiento, se ha establecido como un sitio de referencia en la región para los debates y desafíos a los que se enfrenta la arquitectura hoy.

Espacio actual de LIGA, en Colonia Doctores, Ciudad de México. PH: Arturo Arrieta/Gentileza LIGA.

¿Por qué consideras importante entender la arquitectura como práctica cultural?

Creo que la arquitectura, como toda práctica creativa, es en esencia una práctica cultural. Desde LIGA hemos tratado de encontrar un campo para poder reflexionar e ir más allá del hecho de construir, porque la arquitectura es mucho más que eso. Generar un espacio para exhibir arquitectura, como LIGA, implica convertir la disciplina en una práctica apta para diferentes tipos de público.

En un principio, cuando museos como el MoMA empezaron a organizar exposiciones de arquitectura, era a partir de renders, imágenes y fotografías. En los últimos años, tanto LIGA como otros espacios similares, se propusieron reflexionar desde otros puntos de vista que no fueran los ya conocidos, sino que invitaran a pensar desde dónde se hace una obra. En definitiva, lugares en lo que se pudiera abordar una dimensión más humana y personal de la arquitectura, con el objetivo de entender ideas, relaciones, referencias y filosofías aplicadas en los trabajos.

¿Cuáles son hoy las nuevas formas de exhibir arquitectura?

Cuando LIGA surgió, hace nueve años, era el único espacio en Latinoamérica dedicado a exhibir arquitectura. Actualmente, ya han abierto varios espacios similares en Argentina, Chile, Brasil y Uruguay. Algunos operan de una manera más tradicional y otros, como LIGA, proponen acercamientos alternativos. Por ejemplo, nosotros siempre tratamos de evitar que los arquitectos recurran a las imágenes o a las maquetas, propiciando la idea de la exhibición como una forma para entender la filosofía y el contexto detrás de cada trabajo.

Un factor determinante para fundar LIGA fue que los invitados a exhibir fueran arquitectos, porque queríamos darles la voz a ellos, para que encontraran las formas de mostrar su trabajo, pero no fue fácil, porque muchos no están acostumbrados a hablar de su labor en esos términos.

A lo largo de los años, LIGA se convirtió en una especie de terreno donde pensar la práctica más allá del cliente. Por otro lado, LIGA ha sido muy importante en el reconocimiento del trabajo de arquitectos en Latinoamérica. De hecho, creemos que Latinoamérica es un contexto en el que se comparten muchas ideas y formas de entender la ciudad. Y así la galería ha ido fomentando una mirada hacia el Sur.

¿Cuáles son para vos las características más interesantes de la arquitectura latinoamericana de los últimos años?

Me cuesta mucho hablar de la arquitectura latinoamericana en mayúsculas. Es decir, creo que Latinoamérica está compuesta de muchos matices, y desde luego no creemos que haya una única arquitectura latinoamericana. Pero sí hay una característica común: el interés por destacar la materia, la tectónica y la producción local. Lo que está ocurriendo con eso es que se está convirtiendo en una especie de «marca registrada”, con el riesgo de que se establezca como “lo que hay que hacer en Latinoamérica”. En este sentido, creo que los arquitectos tienen que experimentar y sentirse libres de hacer lo que quieran.

¿Qué acciones está tomando LIGA frente a los cambios de paradigma -exacerbados en este contexto por la crisis COVID?

Nuestro reto y forma de trabajo han sido siempre enfocarnos hacia el Sur y mantenernos muy locales, trabajando mucho con la comunidad aledaña. Por ejemplo, muchas de nuestras conferencias pre COVID-19 las hacíamos en diferentes partes de la ciudad para tratar de crear cierta movilidad en las personas, conocer los espacios y generar comunidad en diferentes lugares.

Lo que queremos hacer en este contexto actual es lo que hemos venido haciendo hasta ahora: dar voz a los arquitectos latinoamericanos y ofrecerles LIGA para que puedan poner a prueba sus investigaciones. Este año en particular hemos preferido hacer menos y trabajar más desde otros ámbitos. En este sentido, por ejemplo, estamos muy interesados en la promoción de archivos de arquitectos y fotógrafos mexicanos que ya no viven.

Es decir, en tiempos de hiper conexiones, ustedes eligen seguir apostando a la localía.

Si. Además, LIGA es un espacio muy pequeño, es más bien una oficina de proyectos. Nunca hemos querido excedernos en tamaño por diversas razones, fundamentalmente para poder seguir trabajando en pequeños proyectos y en cosas que realmente podamos abarcar. Nuestro objetivo tampoco nunca fue atraer a la comunidad internacional, aunque la relación con arquitectos, fundaciones y espacios internacionales siempre ha estado presente.

Espacio original de LIGA, en Avenida Insurgentes, Ciudad de México. PH: LGM Studio/Gentileza LIGA.

¿Hubo algún cambio en LIGA a partir de la mudanza de Av. Insurgentes a la ubicación actual?

La ubicación original de LIGA era un espacio mínimo de 16 m2, en un edificio de Augusto Álvarez y Sordo Madaleno, en la Avenida Insurgentes. En 2017, la Ciudad de México se vio afectada por un terremoto y tuvimos que abandonar nuestra sede. El lugar donde estamos ahora en colonia Doctores es distinto a la planta baja de Av. Insurgentes. Antes teníamos muchos visitantes cautivos, miles de personas que pasaban por la esquina y que no sabían de qué se trataba. Teníamos un público especializado y también al transeúnte. Ahora, se hace evidente que la gente que se acerca a LIGA es porque realmente quiere, ya no llegan de casualidad, y eso nos ha llevado a repensar nuestra tarea como espacio cultural, en una ciudad marcada por cambios geográficos, políticos y sociales radicales.

¿Cómo imaginas el futuro de LIGA?

Creo que poco a poco sucede que nos vamos alejando de las oficinas más jóvenes por una cuestión generacional. Hoy nos sentimos enfocados en el trabajo de archivo, que tiene que ver con la idea de mirar el pasado para entender el presente. Y en un futuro a mediano plazo, es posible que querramos pasar el legado de LIGA a otra gente. Nos encantaría que en el futuro la gente pueda ver el trabajo de arquitectos latinoamericanos a través de todas las publicaciones de LIGA y de nuestro archivo cada vez más grande. El espacio ha crecido y cambiado porque nosotros también lo hemos hecho. La promoción de arquitectura latinoamericana sigue y seguirá siendo nuestro principal objetivo.

Foto de portada: Exposición N.28 de LIGA sobre el trabajo de los arquitectos Pedro Alonso y Hugo Palmarola, quienes diseñaron el pabellón chileno para la 14a. Bienal de Arquitectura de Venecia. PH: Onis Luque/Gentileza LIGA.