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Títulos y apellidos para anotar de Cannes 2023

Nuevamente apostamos por la adivinación. “Jugamos” a dilucidar cuál será el motor de los cinéfilos y cinéfilas en futuras reuniones. Por qué films habrá un hype tremendo en redes o por cuáles los espectadores porteños más paladines se arrancarán los pelos a la hora de conseguir un ticket de la Semana del Festival de Cannes para un viernes a la noche.

Por Nicolás Mancini

29.05.2023

La alfombra del Festival de Cannes número 76 ya está enrollada hace rato. Todo parece indicar que la que finalizó el sábado fue una edición que, a diferencia de las quince o veinte anteriores, dejará alguna que otra huella imborrable en la historia del cine reciente. Hubo hallazgos en Un certain regard, en proyecciones fuera de competencia, en Competencia oficial. Analicemos un poco, sin miedo al error, cómo quedó dispuesto el tablero de cara a la segunda parte del año.

El sábado, la directora francesa Justine Triet recibió por Anatomía de una caída (Anatomie d'une chute) la tan ansiada Palma de Oro, galardón máximo que otorgó el jurado de turno compuesto por el director sueco Ruben Östlund -el “flamante” presidente-, los actores Denis Ménochet y Paul Dano, la actriz Brie Larson, las directoras Julia Ducournau, Rungano Nyoni y Maryam Touzani, el director argentino Damián Szifrón y el escritor afgano Atiq Rahimi. Fue la tercera mujer de la historia en ganarla (las otras dos, Julia Ducournau por Titane y Jane Campion por La lección de piano). El noneto no anduvo con vueltas. No había una gran favorita, así que la elección de Anatomía de una caída no hizo demasiado ruido en el microcosmos del festival. Lo que sí resonó fue el discurso de Triet tras recibir el premio. Justine, de 44 años, apuntó sin filtro alguno contra el presidente de su país, Emmanuel Macron, y su reforma de las pensiones a través de políticas “neoliberales” que, según ella, “están acabando con la excepcional cultural francesa”, una defensa institucional que permitió que Francia se mantenga culturalmente a flote. La realizadora dijo que el movimiento social que se oponía a las reformas “fue negado y reprimido de manera chocante”. "El camino del poder dominante es cada vez más descarado (...) es algo que se puede ver en todas las áreas de la sociedad y el cine no se escapa a ello", dijo, antes de dedicarle su premio a las y los jóvenes directores que al día de hoy no tienen cómo filmar. La ministra de Cultura francesa, Rima Abdul Malak, le respondió vía Twitter: "Esta película no habría visto la luz sin nuestro modelo francés de financiación del cine, que permite una diversidad única en el mundo. No lo olvidemos". En fin, cosas.

Anatomía de una caída cuenta la historia de Sandra, una escritora alemana que vive con su marido Samuel y su hijo ciego, Daniel, en un chalet de los Alpes franceses y que un día, cuando su esposo muere en circunstancias sospechosas, se ve atrapada en una encrucijada judicial de la que podría terminar condenada por homicidio. Si bien empieza como una de juicios cualquiera, a medida que avanza la trama la relación pasada entre Sandra y Samuel empiezan a ganar preponderancia. Anatomía de una caída, que dura dos horas y media y fue escrita en conjunto por Triet y su pareja, el actor y director Arthur Harari, es el cuarto largometraje de ficción de la directora detrás de La batalla de Solférino (La bataille de Solférino), Victoria y el sexo (Victoria) y Sibyl. "Esta película es como meterse en el cerebro de esta mujer tratando de entender quién es como mujer, como madre, como artista", dijo a AFP Triet, quien, al parecer, es una fanática del subgénero “juicios”: "El juicio es un lugar donde deliramos sobre la vida de las personas, donde el discurso está distorsionado. Es el lugar donde comienza la ficción". Su protagonista es interpretada por Sandra Hüller, una actriz que -todo indica- perdió el premio individual del festival por el simple hecho de que también protagoniza La zona de interés (The Zone of Interest) y una película de Cannes no puede recibir más de un premio si gana uno de los dos más importantes: la Palma de Oro o el Gran Premio del Jurado. Y La zona de interés se llevó el segundo.

Cerrar los ojos, de Victor Erice.

Hüller no ganó su premio justamente, decíamos, porque La zona de interés, del inglés Jonathan Glazer, se quedó con el Gran Premio del Jurado, el segundo en importancia del festival. Los encargados de presentarlo no fueron otros que la dupla rebosante de cine compuesta por Quentin Tarantino y Roger Corman. No es aventurado señalar que La zona de interés será protagonista a fin de año y que, probablemente, habrá cinéfilos que acampen en la puerta del cine Gaumont para verla cuando Thierry Frémaux, el director artístico de Cannes, haga la Semana del festival en Argentina. Glazer no estrenaba una de ficción desde 2013, cuando sorprendió con la extraña y cautivante Bajo la piel (Under the Skin), y su regreso era casi tan esperado como el del español Víctor Erice, otro que utilizó Cannes para retomar su carrera. La zona de interés es una adaptación de la novela homónima de Martin Amis quien, sorprendentemente, murió el día del estreno mundial del film. En ella se cuenta la historia de una familia de nazis que se esfuerza en construir una vida de ensueño en una casa con jardín cerca de Auschwitz.

Y si el premio no fue para Hüller, ¿para quién fue? Para Merve Dizdar, una actriz turca de 36 años con mucha carrera en televisión que hizo muy bien su trabajo en About Dry Grasses, la nueva de Nuri Bilge Ceylan, uno favorito indiscutido de Cannes de los últimos años. En ella interpreta a Nuray, una profesora y militante que intenta reconstruirse tras un atentado que le dejó sin una pierna. Fue la primera actriz nacida en su país en conseguirlo.

Killers of the flower moon, de Martin Scorsese.

El Premio internacional del Jurado, aquel que se ubica por debajo del Gran Premio del Jurado y de la Palma de Oro, lo recibió uno de los veteranos que también reaparecieron en el festival: el finlandés Aki Kaurismaki. El director de El hombre sin pasado (Mies vailla menneisyyttä) y El puerto (Le Havre) llevó a la costa francesa Fallen Leaves, una historia de amor a las suyas entre una dependienta y un trabajador de un taller. Tampoco será raro verla el año que viene entre las elegidas para llevarse el Oscar a Mejor película de habla no inglesa o como objetivo implacable de un sinfín de hombres y mujeres de la tercera edad que harán filas interminables en la puerta del cine Lorca para quedarse con su tan preciado boleto. Otro old school premiado fue el alemán Wim Wenders, aunque, vale aclarar, el galardón no lo recibió específicamente él sino el protagonista de su película -Perfect Days-, el japonés Koyi Jakusho. En Perfect Days, Jakusho hace de un hombre que no necesita más que limpiar baños para estar contento. Wenders no estrenaba una de ficción desde Inmersión (Submergence), película que pasó sin pena ni gloria entre los estrenos de 2017. Sí, todo bien con que hubo muchos apellidos de vasta trayectoria, pero el premio a la Mejor Dirección fue para uno no tan conocido como el resto: el vietnamita Tran Anh Hung, realizador de El aroma de la papaya verde (Mùi du du xanh) y Cyclo, entre otras películas. En su nueva incursión en el cine francés, Hung llevó a Cannes The Pot au Feu, una historia de amor de época protagonizada por Juliette Binoche, quien interpreta a una cocinera que busca su propia libertad. El guion, quizás el último premio importante que nos falta, también voló para Asia. Fue para Sakamoto Yuji por Monstruo (Kaibutsu), el nuevo misterio del japonés Horikazu Kore-eda.

Ahora repasemos rápidamente algunos títulos de la categoría “resto del mundo” del festival. Un rubro, obviamente, inventado en este preciso momento por quien les escribe y que es todo menos oficial. El primero: How to Have Sex. La ópera prima de la británica Molly Manning Walker ganó Un certain regard. Y, por su temática, sí que promete hype. Sigue a tres adolescentes británicas que van de vacaciones para vivir el mejor verano de sus vidas haciendo lo que más les gusta: tomar, ir a fiestas y tener sexo. Si la segunda sección del festival destaca las “nuevas miradas” del cine mundial, ¿cómo no esperanzarse con la idea de que haya ganado una película que explora un tópico tan visto por todos nosotros? Segundo: Los delincuentes. La argentina de Rodrigo Moreno fue ovacionada en su proyección y se olfatea que será uno de los dos o tres títulos nacionales más relevantes de 2023. Dura 187 minutos y va de dos empleados de banco que en un determinado momento de sus vidas se cuestionan la existencia rutinaria que llevan adelante y uno de ellos no tiene mejor idea que cometer un delito. Tercero: Killers of the Flower Moon. No hay mucho para decir de la nueva película de Martin Scorsese. Que dura casi tres horas y media, que la protagoniza Leonardo DiCaprio, que está Robert De Niro, que se basa en un libro de David Grann, que trata sobre la matanza de un grupo de personas de pueblos originarios en la Oklahoma de los años veinte. Cuarto: Cerrar los ojos, de Víctor Erice. Algo habíamos mencionado sobre este film, pero vale dedicarle unas frases más. ¡El realizador español volvió al cine después de treinta años! En Cerrar los ojos, Miguel Garay, un director de cine, se empeña en saber qué le pasó a su amigo Julio Arenas, un actor español que desapareció durante el rodaje de una película suya. Nada testamentario, ¿no? Muchos creían -Erice incluido, tal es así que publicó una carta al respecto- que la película al menos debería haber formado parte de la Competencia oficial. Pero bueno, cosas que pasan.

Llegamos al final. Y lo hicimos como prometimos, con varios títulos y apellidos para anotar. Keywords a tener en cuenta a la hora de bucear por internet si en una de esas algunas de estas películas nunca aterrizan en nuestra salas. ¡Hasta Venecia!

Foto de portada. La zona de interés, de Jonathan Glazer.